Rosa María Rangel Hernández

Ciudad de México a 5 de octubre de 2017

El sobrepeso, la obesidad y la hipertensión arterial en niños  y jóvenes provocado por el consumo de comida chatarra es un tema de salud pública, así lo dijo la diputada del Partido de la Revolución Democrática, Lluvia Flores Sonduk, secretaria de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, durante la presentación del libro “Los derechos de los niños y las niñas en México frente al ambiente obesogénico”.

Issa Luna Pla, coautora del libro e investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM explicó que el ambiente obesogénico es un fenómeno que rodea la vida de los niños tales como mensajes publicitarios en los que aparecen marcas de alimentos no saludables aunado a la falta de ejercicio que están provocando obesidad.

Luna Pla menciona en su libro el derecho a la salud, el derecho a la información y el derecho a proteger a los niños de la publicidad, este último, dijo, no se incluyó en la Ley de los Derechos de los Niños en México en el 2011.

Al respecto dijo que se debe tener un acceso limitado a los mensajes en los que aparecen caricaturas o personajes ya que no permiten distinguir si son o no saludables, en cuanto al etiquetado de los productos dijo que no existe una regulación y México se ha quedado rezagado.

Recomendó que en las escuelas deben contar con alimentos saludables y balanceados y acceso al agua potable para que los niños no recurran a las bebidas azucaradas.

La investigadora resaltó que el tema de nutrición y salud de los niños es un tema de derechos humanos en México ya que está muy lejos de cumplir los estándares internacionales y que actualmente existen resistencias fuertes en los mercados y que en zonas de pobreza el tema de la obesidad tiene más incidencia.

Durante el  panel de discusión sobre las recomendaciones  para fortalecer las políticas en obesidad, la presidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes, Gabriela Allard, señaló que la obesidad es el principal riesgo para desarrollar la diabetes y actualmente se registran niños de 2 años  y  adolescentes con esta enfermedad, hay jovencitas embarazadas de entre 11 y 17 años presentan un grado alto de obesidad por lo que sus bebés ya nacen con un factor de riesgo por lo que dijo “se debe cambiar la actitud de consumo y decir no, lo cual tiene que ver con el desarrollo  de la voluntad ya que los niños no saben elegir entre lo sano y lo no sano y que se debe trabajar mucho en las obligaciones como adultos para ayudar a que desde casa y desde la sociedad se pueda negociar para que los niños tengan sus derechos y que sepan elegir”.

Yarishdy Mora Torres, coordinadora de la Coalición Contrapeso, manifestó que el libro debe ser considerado por los legisladores y autoridades  para diseñar una política  pública  porque los niños y las niñas tienen el derecho a vivir en un ambiente sano y que el país no se los está brindando.

Expertos coinciden en que se debe regular  la publicidad dirigida a los menores de edad, acceso a bebederos en las escuelas así como lineamientos de alimentos en las escuelas, “nuestro deber no solo es de promover sino de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, las regulación integral es fundamental para obtener resultados efectivos y de largo plazo en el combate a la obesidad”, explicó la representante de la coalición Contrapeso.

Mora Torres advirtió sobre los riesgos a los que nos enfrentamos cuando se trata de la salud infantil que  están vinculados estrechamente a lo que se haga respeto al consumo, a la publicidad y al diseño de los productos dirigidos a este grupo en particular y llamó a  los legisladores a aterrizar y mejorar el contexto en el que los niños mexicanos viven el día de hoy.

Recomendó mejorar los patrones de consumo, actividad física, ayudando a tomar la mejor decisión para ellos regulando el entorno en el que viven, los niños por si solos no puedan tomar una decisión, hay que entonces mejorar su entorno para que ellos puedan crecer sanamente y que su país los respalde.

Ana Larrañaga Flota, representante de la organización de la sociedad civil, Salud Crítica, reveló que el impuesto ha sido efectivo para reducir el consumo de bebidas azucaradas cuyo consumo se asocia con el peso, diabetes y otras enfermedades crónicas.

Explicó el costo que la sociedad tiene que pagar por las enfermedades que se asocian con el consumo de bebidas azucaradas se estima en 85 mil millones de pesos a causa de la diabetes y que también afecta a la productividad de trabajadores que la padecen.

En 2014 se implementó un impuesto de un peso por litro aplicable a todas las bebidas no alcohólicas que tienen azúcar añadida, excluye a jugos naturales, y bebidas con edulcorantes artificiales que se refleja en el precio al consumidor lo que mostró  que en primer año hubo reducción de consumo y en el segundo año la reducción se mantuvo e incluso éstas se han sustituido por agua embotellada.

Larrañaga recomendó un aumento en el impuesto de 2 pesos por litro,  que se ajuste a la inflación para desincentivar su consumo y por otro lado que haya recursos públicos para proveer de agua potable además de inversión en atención a enfermedades crónicas.

Arantxa Colchero Aragonés, economista del Instituto Nacional de Salud Pública, coincidió en  reducir el consumo con el impuesto y apuntó a que el entorno obesogénico es la disponibilidad de alimentos no saludables que gozan de una amplia publicidad  y que se dirige a niños, no hay un etiquetado claro y carecen de criterios nutrimentales, la  falta de acceso a agua potable, espacios adecuados para realizar actividad física que esté libre de publicidad de productos nocivos y  la presencia de alimentos chatarra dentro de las escuelas.

La experta dijo que las bebidas azucaradas que tienen azúcar añadido no son saludables ni dan energía  como se publicita en los productos, además que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no reconoce el azúcar como nutrimento.

De acuerdo a la recomendación de la OMS y la Organización Panamericana de la Salud el impuesto a estas bebidas  para ver un efecto en la salud debería ser de  20 por ciento y que  los recursos que genera el impuesto se destinen a la salud; como asegurar el acceso de agua potable, tratamiento y prevención de enfermedades, al subsidio de alimentos saludables como frutas y verduras.

Colchero Aragonés destacó que la OMS realiza 11 revisiones sobre el tema sin embargo existen estudios en México que atacan y desacreditan estas medidas de salud pública que son  financiadas por la industria de bebidas y alimentos.

Alejandro Calvillo  Unna, director de la organización El Poder del Consumidor, retomó la frase de la OMS  que dice que “la peor amenaza actualmente en salud es lo que estamos comiendo y que son las principales causas de enfermedad y muerte”.

Dijo que el libro “Los derechos de los niños y niñas frente a un ambiente obesogénico” nos dan las herramientas políticas para utilizarlo como un instrumento de demanda, y recordó que en 2010 expusieron ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos  que el estado estaba violando el derecho a la salud y los derechos de la infancia por omisión.

Calvillo expuso que de acuerdo al estudio del  INSP, las escuelas son ambientes obesogénicos porque eran fábricas de niños con obesidad, los niños entran a la primaria y al salir tenían sobrepeso y obesidad.

“El poder legislativo en nuestro país ha fallado brutalmente frente a lo que es la peor amenaza de salud pública  en nuestro país, tenemos los niveles más altos de sobrepeso y obesidad infantil así como de mortalidad por diabetes y nada sustancial se ha hecho desde el poder legislativo para enfrentar el ambiente obesogénico”, dijo.

Calvillo mencionó que en la Estrategia Global sobre Régimen Alimentario y Salud del  2008 presentado por la  OMS indica que la publicidad se ha aprovecha  de la credulidad e inexperiencia de los niños, “los expertos en publicidad dirigida a niños eran tan expertos en niños como los pedófilos”,  la publicidad, dijo, en ningún sentido nunca se debería dirigir a los niños, hay países que prohíben la publicidad a niños.

Afirmó que a partir de 2015 cuentan con un  Plan de Acción para Prevención de la Obesidad Infantil que dice que hay que proteger a los niños de la publicidad, hay que tener etiquetados de advertencia, que hay garantizar de alimentos saludables en las escuelas.

Citó como ejemplo a  Chile que cuenta con una regulación en etiquetado que los niños lo pueden entender mientras que en México no hay una regulación de publicidad ni horarios.

Sentenció que los productos no pueden tener imagen en el empaque atractiva para niños, el Tigre Toño ya desapareció de las cajas de cereales, se comparó a los productos de Bimbo con los de Chile, en donde aquí se manejan imágenes coleccionables, Bimbo ya se había autorregulado pero lo dejó de hacer.

Indicó que la Comisión de Salud no ha actuado al respecto, recientemente un diputado presentó una  propuesta y como respuesta los legisladores lo refirieron  a consultar con Coca Cola.

Simón Barquera Cervera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP, resaltó la importancia del libro  presentado al dar elementos para tratar de modificar el entorno alimentario en los niños , ya que la infancia es el momento de la vida donde se adquieren hábitos , gustos, costumbres y es importante que sea en un ambiente equilibrado donde tengan derecho a la información, en el etiquetado de alimentos ya que  debe ser una herramienta que permita a los consumidores tomar mejores decisiones sobre nuestra salud, sin embargo  es indescifrable, mal  diseñado y no cumple el propósito de tomar mejores decisiones.

Resaltó  el etiquetado chileno porque  los niños pueden identificar los productos altos en grasa, azúcar y sodio y en México eso no se ve.  Dijo que hay productos que no están regulados como los huevitos con juguetes, en EU no están permitidos, personajes en cajas de cereales en otros países ya se reguló. En Brasil ya se están haciendo modificaciones por lo que dijo que en las escuelas de México se debe hacer.

Barquera manifestó que su preocupación por el conflicto de interés por parte de la industria que produce esos alimentos nocivos y que la toma de decisiones esté detrás de ellas y eso a nivel de legislación es preocupante porque así no se va poder mejorar la salud infantil.

El evento que tuvo lugar en la Cámara de Diputados concluyó con la participación de la representante de ONG Contrapeso, Yarishdy Mora quien dijo seguirán trabajando para vigilar las políticas encaminadas a la salud de la población infantil y poner el tema en la agenda legislativa.

En tanto, la diputada Luvia Flores asumió el compromiso legislativo y de la sociedad civil a continuar trabajando en las iniciativas y acusó que estamos pagando la consecuencia de tanta desobligación por parte de los que dirigen el gobierno de México.

En entrevista la diputada Lluvia Flores  dijo  que aunque el impuesto no les convenga a los grandes consorcios se implementará y se debe hacer conciencia y consensos porque hay legisladores que le apuestan al bienestar del país.

Explicó que en la montaña de Guerrero, su estado natal,  los niños y jóvenes padecen diabetes a causa del consumo de bebidas azucaradas ya que los niños consumen Coca en lugar de  leche.

Aseguró que la iniciativa sobre el tema de las bebidas azucaradas y etiquetado de alimentos, casi está terminada y la  presentarán a la Comisión de Salud y de Hacienda, en la Cámara de Diputados, para  luego impulsarla al Senado.