Leonardo Bastida Aguilar

Ciudad de México a 11 de noviembre de 2020

Por primera vez en su historia, la Corte Interamericana de Derechos Humanos celebró una audiencia en la que el tema central fue el asesinato o transfeminicidio de una mujer trans y la falta de acceso a la justicia para la investigación y resolución del caso en el país donde ocurrieron los hechos.

Tras 11 años de búsqueda de justicia ante diferentes instancias judiciales, la organización civil Red Lésbica Cattrachas de Honduras impulsó el ingreso del caso de Vicky Hernández para ser revisado por la Corte, ante la posibilidad de que su asesinato haya sido una ejecución extrajudicial por parte del Estado hondureño con un sesgo de prejuicio por su identidad de género.

Vicky era mujer trans y defensora de derechos humanos. Entre la noche del 28 de junio y la madrugada del 29 de junio de 2009 fue asesinada en San Pedro Sula mientras estaba vigente un toque de queda. Su cuerpo fue hallado en la vía pública con un balazo en la cabeza.

De acuerdo con Cattrachas, los hechos ocurrieron en medio de dos contextos relevantes. Por una parte, el presunto contexto de violencia y discriminación contra personas LGBT en Honduras con alta incidencia de actos cometidos por la fuerza pública y, por otra, el presunto contexto del golpe de Estado ocurrido en 2009, que derivó en el exilio del entonces presidente Manuel Zelaya.

Durante la audiencia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos indicó que existen suficientes elementos para concluir la responsabilidad directa del Estado hondureño por la muerte de Vicky Hernández debido a que las calles estaban bajo control total de la fuerza pública aquella noche, ante la ocurrencia del golpe de Estado.

Sumado a la falta de esclarecimiento judicial de lo sucedido, pues posteriormente no se investigó adecuadamente, con la debida diligencia y en un plazo razonable los hechos del caso, propiciándose una situación de impunidad.

Por las características del caso, se considera que el transfeminicidio de Vicky Hernández deriva de un supuesto de violencia por prejuicio con base en su identidad y expresión de género.

Contexto violento

Claudia Spellman, actualmente en el exilio en Estados Unidos y fundadora de Unidad Color Rosa, organización de apoyo a las mujeres trans en San Pedro Sula, quien conoció a Vicky, indicó que en su país, la comunidad trans es objeto de extorsión, violaciones sexuales, golpizas, e incluso asesinatos por parte de la policía.

En su relato, la activista indicó que en el momento en que ocurrió el transfeminicidio de Vicky, las mujeres trans eran constantemente asediadas por los cuerpos policíacos para ser detenidas, siendo intimidadas con el uso de toletes y armas de fuego, el desgarramiento de sus vestidos, el despojo de sus pelucas, insultos como el reiterarles que eran una mala imagen para la ciudad y eran hombres.

Sumado a que cuando eran detenidas no les daban agua y a quienes necesitaban medicamentes por vivir con VIH, no se los daban mientras estaban en la comisaría, aunque fuera por varios días. El pretexto siempre era el ejercicio del trabajo sexual, una de las pocas actividades a las que se podían dedicar debido a la falta de reconocimiento de su identidad.

Organizaciones civiles hondureñas documentaron que un policía mató a una chica trans después de haber intentado detenerla y disparar su arma de fuego contra el piso, provocando que la bala rebotara en el piso y se incrustara en el abdomen de la víctima, quien fue trasladada a un centro de salud, donde murió días después, en medio de una estricta vigilancia.

Otro caso refiere a que una chica trans fue asesinada por un policía frente a otras dos mujeres trans, una de ellas fue asesinada posteriormente, y la otra, pidió asiló en Países Bajos.

Hechos

Los relatos recabados sobre los hechos en los que fue asesinada Vicky indican que aquella noche, ella se encontraba en compañía de otras tres mujeres trans cuando algunos policías intentaron detenerles. Como parte de su estrategia de protección, se dispersaron hacia varios rumbos por lo que ninguna de las implicadas supo de Vicky hasta las primeras horas del día siguiente, cuando hallaron su cuerpo sin vida sobre la carretera.

Antes de estos hechos, Vicky había sufrido la agresión con un machete por parte de un policía, dejándole una herida en la cabeza, pero nunca hubo respuesta por parte de alguna autoridad a pesar de la presentación de una demanda.

Al día de hoy, las tres mujeres trans que acompañaban a Vicky aquella noche han sido asesinadas en diferentes contextos. En su momento, ninguna de las tres quiso compartir su testimonio ante el miedo de sufrir represalias por parte de la policía u otra autoridad.

Denuncia internacional

Previo al transfeminicidio de Vicky, en mayo de 2009, la organización internacional Human Rights Watch (HRW) publicó el informe «No Vales un Centavo: Abusos de los Derechos Humanos en contra de las Personas Transgénero en Honduras”, en el que se documentaron los asesinatos de 17 mujeres transgénero entre 2005 y 2008.

De acuerdo con Spellman, después del golpe de Estado se registraron otros 35 asesinatos de personas LGBT en la nación centroamericana hasta diciembre de 2009, una de las cifras más altas que se hayan documentado.

Hace unos días, HRW publicó el informe “‘Vivo cada día con miedo’: Violencia y discriminación contra las personas LGBT en El Salvador, Guatemala y Honduras y obstáculos al asilo en Estados Unidos”, donde expone que las personas LGBT sufren violencia por parte de pandillas, funcionarios gubernamentales y sus propias familias.

De acuerdo con el documento, el contexto de violencia ha provocado que centenas de personas LGBT salgan de estos países de origen en busca de asilo en Canadá y Estados Unidos, principalmente, pero ante sus políticas migratorias restrictivas y las medidas tomadas por Covid19, se han quedado en México o regresado a su país.

Durante la audiencia, la psicóloga y escritora trans, Marlene Wayar, especialista en la temática, indicó que es necesario analizar todos los factores estructurales que propiciaron el transfeminicidio de Vicky y de otras mujeres trans en Honduras, pues existe un contexto que las hace vulnerables por su identidad o expresión de género.

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