Xochitl Celaya Enríquez

Ciudad de México a 17 de marzo de 2017

A manera de respuesta a la demanda de abolición del trabajo sexual como parte de la estrategia contra la trata de personas fue presentado El fulgor de la noche, libro de la feminista Marta Lamas que analiza de una forma antropológica el trabajo sexual y las violaciones a los derechos humanos que conlleva la penalización de las personas que ejercen esta labor.

Durante la presentación del libro, el analista José Woldenberg, aseguró que en este ejemplar se logra ventilar de manera pública un tema espinoso y controvertible  pues se observa, lee y reflexiona la experiencia de las mismas trabajadoras sexuales.

El también autor de La construcción de la democracia aseguró que El fulgor de la noche cuenta con bibliografía basta, compleja y diferenciada para acercarse al fenómeno y con una visión universal da cuenta la lucha histórica de este sector de la población, además de ser un compendio erudito, sensible y académico que sirve como iniciativa política para reconocer y regular el comercio sexual para evitar abusos, combatir la trata y garantizar derechos de quienes ejercen esta labor.

Elvira Madrid, de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, organización que trabaja por los derechos de las trabajadoras sexuales y lucha contra la trata, aseguró que por parte de las abolicionistas hay un discurso “hipócrita” debido a que argumentan que en lugar de castigar a las trabajadoras sexuales, se castigará a los clientes, lo que afecta directamente a quienes ofrecen servicios sexuales porque sus ingresos económicos se verán afectados.

Añadió que desde 2012 se ha comenzado a perseguir a mujeres, desde meseras y cocineras, porque son consideradas como tratantes de personas, situación que las autoridades justifican como “lucha contra la trata” y de forma supuesta se hace un “rescate de víctimas”, lo que provoca que los verdaderos tratantes de personas sigan libres.

La también socióloga reseñó que en el Fulgor de la noche se abren muchas mentes a la discusión, porque muestra la batalla constante con las autoridades quienes no conocen la diferencia entre trabajo sexual y trata de personas y comparte el testimonio de mujeres presas por ser portadoras de condones y se les asume como trabajadoras sexuales vinculadas con tratantes, esto debido a la Ley de Trata que ha permitido el retroceso de derechos que se habían ganado en más de 20 años.

Madrid invitó a leer tanto el discurso de las abolicionistas como El fulgor de la noche con la finalidad de tomar una postura con sentido crítico que respalde los derechos de las mujeres.

Por su parte, Patricia Uribe, directora de del Centro Nacional para la Prevención y control del VIH/sida CENSIDA, reflexionó sobre los aspectos relacionados a la salud de las trabajadoras sexuales. Aseguró que en siete capítulos la autora permite analiza de forma cualitativa y cuantitativa datos, experiencias reflexiones y notas que contextualizan el comercio sexual en la Ciudad de México así como las posturas sociales e institucionales.

Puntualizó que estos análisis son de gran importancia debido a que permiten políticas públicas enfocadas en la prevención de las Infecciones de transmisión sexual incluido el VIH/sida.

Debate

Erika Guevara Rosas, presidenta de Amnistía Internacional para América Latina, agradeció la revelación del libro, ya que, desde la mirada antropológica, histórica y cultural, la autora logra hacer un minucioso análisis sobre el comercio sexual desde la perspectiva de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales.

Aseguró que este material hace un repaso sobre las formas de empoderamiento que las propias trabajadoras sexuales han logrado a través de la lucha de la reivindicación de sus derechos, a pesar de los múltiples obstáculos como la estigmatización discriminación y criminalización a la que se ven enfrentadas por las normas culturales y sociales de nuestra sociedad.

Reconoció que a pesar de las múltiples documentaciones durante décadas sobre diversas violaciones a los derechos humanos de las trabajadoras sexuales en diversos países, hasta apenas un año, Amnistía internacional ha asumido de forma pública una posición política frente a la despenalización del trabajo sexual, la cual, consideró, es una vía para que los estados garanticen la protección de quienes ejerzan esta labor.

Guevara aseguró que durante años se han documentado graves violaciones a los derechos humanos en contra de trabajadoras sexuales; esto se agrava cuando México está inmerso en una grave crisis con más de 30 mil personas desaparecidas y un porcentaje es de personas que ejercen el trabajo  y sus casos no tienen visibilidad por el grado de estigmatización y discriminación que enfrentan todos los días.

En la presentación del material, Luis de la Barreda, coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que a pesar de que miles de personas en el mundo han elegido ejercer el trabajo sexual debido al beneficio económico que obtienen de este, para las feministas occidentales abolicionistas no es admisible, ya que alegan que la sociedad patriarcal y sexista, en la que las mujeres ocupan posiciones de subordinación con respecto a los varones, el ejercicio de éste es determinado por preferencias adaptativas que hacen de la necesidad virtud.

Bajo este parámetro el académico planteó que la elección de la prostitución, término que no le gusta a Marta Lamas por la carga despectiva y el sentido condenatorio, refleja desde el punto de vista de las neoabolicionistas, los deseos deformados por el sexismo cultural y ciertas condiciones socioeconómicas; sin embargo tal planteamiento, llevado a sus últimas consecuencias, implicaría que todo sentimiento otorgado por las mujeres en la esfera sexual y en cualquier otra esfera, dada la situación de desigualdad entre los sexos, sería un consentimiento viciado y no genuino, las consecuencias de esa conclusión serían nefastas, ya que se tendría que considerar a las mujeres en todos los ámbitos, incapacitadas para manejar su propia vida tal como se les ha considerado durante milenios.

El también primer ombudsman capitalino puntualizó que el trabajo que se desempeña de forma libre, requiere una normativa que prevenga y sancione abusos contra trabajadores, así como otorgar prestaciones a cambio de deberes, en tanto que la trata de personas es un crimen aberrante que ameritaría la mayor sanción.

El autor de Los derechos humanos: una conquista irrenunciable exhortó a fiscales especializados en trata de personas, jueces penales y legisladores de toda la república a leer el libro debido a que muestra la importancia de distinguir con precisión el trabajo sexual libre del grave delito que es la trata de personas, ya que bajo este contexto se plantea la diferencia abismal entre toda la labor remunerada que se realiza de forma voluntaria y la reducción de seres humanos a la esclavitud con fines de explotación sexual o de otra índole.

¿Por qué despenalizar el trabajo sexual?

El libro muestra que si bien la prostitución ha existido en todos los tiempos y en toda sociedad, su prohibición conduce a las trabajadoras sexuales a la ilegalidad y a la clandestinidad. Esto las coloca en la posición más propicia para ser extorsionadas o víctimas de otros abusos.

La esclavitud sexual es la que padecen mujeres en el estado Islámico o las víctimas de traficantes de personas que las han privado de su libertad para explotarlas de forma sexual.

La trabajadora sexual no renuncia a sí misma ni a su dignidad, es decir no se vende sino vende un servicio para el cual se celebra un contrato oral o un acuerdo de voluntades, si a ese servicio se le reconoce la categoría de trabajo las trabajadoras sexuales tendrán las obligaciones y los derechos de los demás trabajadores incluyendo la carga fiscal y el respeto a las normas administrativas, así como el acceso a la seguridad social.

Si bien en México no está prohibida la prostitución, el lenocinio está tipificado como delito, lo que ha propiciado que se persiga penalmente a padres, hijos y parejas que reciben apoyo económico de las trabajadoras sexuales así como a dueños y empleados de antros en los que ellas pueden recibir a los clientes e incluso encontrar un nido protector que les sirva para descansar, ir al sanitario o conversar con sus compañeras.

El cierre de table dance, que son fuentes de trabajo ha provocado también detenciones masivas, de meseros aún cuando no hay pruebas de que las mujeres que ahí trabajan se dedican a la prostitución y aún cuando han manifestado que nadie las ha obligado a desempeñar el trabajo sexual.

En el capitalismo todas las personas que trabajan viven en una prisión económica tanto para asegurar su subsistencia como para acceder a cierto tipo de consumo. Ninguna decisión de de ningún ser humano se toma al margen de las circunstancias de la ocasión, “yo soy yo y mis circunstancias”.

No todas las trabajadoras sexuales eligen esa opción por hambre, ya que existen aquellas que, sin ser pobres optan por el trabajo sexual porque en éste ganan más que en otras actividades.

El Estado debe garantizar los derechos económicos sociales y culturales de trabajadores sexuales ya que se enfrentan a laborar en condiciones de precariedad por la misma estigmatización.

2 Comments

Gabriela

Muy interesante este libro, me interesa el enfoque de derechos humanos que se le da a la prostitucion, vista como trabajo y no juzgando.
donde lo puedo conseguir en físico, ya lo busqué en la librería Gandhi pero dice que solo lo tienen en electrónico.
Quedo a la espera de su respuesta.

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