Ariel Cruz Ortega

Durante años, la epidemia del VIH/sida representó una sentencia de muerte segura, sin embargo, con el tiempo se fue dando la implementación de tratamientos cada vez más eficaces, lo que garantizo la supervivencia de personas infectadas por el virus. Actualmente, estos tratamientos permiten que las personas con esta condición, vivan tanto como una persona “sana”.

No obstante los avances científicos en esta materia, el estigma y la discriminación que hay alrededor del virus aún prevalecen entre la sociedad, lo que actualmente representa el mayor obstáculo para detener de una vez la epidemia. Esto último de acuerdo con Patricia Uribe, directora general del Centro Nacional de Prevención y Control del VIH y el sida (Censida), quien urgió un cambio a nivel cultural que alcance al personal de salud, a fin de ofrecer una atención oportuna e incentivando la prevención a través de conocimientos específicos ligados al género y la diversidad sexual, durante una ponencia impartida en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Como parte de la lucha contra esta epidemia, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/sida  ha exhortado a los países socios de la región a llevar a hacer efectiva la meta 90-90-90 para el 2020.  Meta que tiene como propósito incrementar el diagnóstico de la infección, el número de personas bajo tratamiento antirretroviral y reducir la carga viral a valores indetectables en un total de 90 por ciento de cada rubro.

Sin embargo, Uribe advirtió que para hacer efectiva esta meta, a la cual México se ha comprometido, es imperativo deshacerse de los obstáculos que la discriminación crea alrededor de este problema de salud pública. Pues, señaló, son justamente la discriminación y el prejuicio de los factores más comunes que, por ejemplo, hacen que una persona infectada oculte su condición de salud por miedo al rechazo social, lo que a la larga  dificulta su tratamiento.

Por otra parte, otro factor de riesgo para la erradicación del VIH/sida se ubica alrededor de la desinformación, el miedo y el prejuicio moral que existe alrededor de la sexualidad. Factores que no se limitan a la sociedad en general, sino que incluso alcanzan al personal médico. Al cual, dijo, es indispensable ampliar su campo, en términos de información específica e integral, en la que se privilegie la salud sexual desde una óptica de los derechos humanos, el género, y que abarque poblaciones específicas como la LGBTI. Población sobre la que advirtió, es donde permea con mayor fuerza los prejuicios por parte de la comunidad médica.

Finalmente, manifestó como indispensable apostar por los grupos multidisciplinarios en el sector salud, con el fin de lograr una atención más completa. Así mismo, insistió en la urgencia de implementar políticas públicas específicas apoyadas en conocimientos científicos.

One Comment

Marco Guerrero

Hay personas que practican actividades de riesgo conscientemente que al cabo hay el targa.

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