Anadshieli Morales

Ciudad de México a 25 de abril de 2017

En el marco de la conmemoración de los 10 años de la despenalización del aborto en la Ciudad de México (CDMX), diversas activistas, académicas y funcionarias feministas reflexionaron sobre el proceso para que las mujeres de la entidad puedan interrumpir su embarazo de forma legal hasta las doce semanas de gestación, gracias a la modificación al Código Penal y la Ley de Salud locales, de forma integral, humana y de calidad, impulsada por personas y organizaciones feministas, en coordinación con servidores públicos de ese tiempo como el entonces jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard.

De 2007 a la fecha, 176 mil 345 mujeres de la CDMX, así como las que pertenecen a otros estados de la república, han acudido a los servicios que ofrece la metrópoli para acceder a un aborto de forma segura, legal y gratuita, por lo que en palabras de María Consuelo Mejía, directora de Católicas por el Derecho a Decidir,  están eligiendo una maternidad libre, informada y autónoma.

Esfuerzos limitados

No obstante, existen algunos resquicios que se deben atender bajo este contexto, como las mujeres que llegan a las clínicas de la Secretaría de Salud (Ssa) con 14 o 16 semanas de gestación y que por el marco legal, no son atendidas. Ante este contexto, la antropóloga Marta Lamas expresó que se tiene que dar un plazo más a la interrupción del embarazo en la entidad, de 14 hasta las 16 semanas de gestación para que una mujer pueda abortar, de tal manera que las leyes  se asemejen a las de países como Suecia, en los que dentro del marco jurídico es posible interrumpir un embarazo hasta las 22 semanas, el cual contribuye de forma positiva al aumento de las maternidades elegidas.

Por su parte Sonia García, subdirectora de la Atención Médica en la delegación Miguel Hidalgo, advirtió que pese al gran avance en la interrupción del embarazo a lo largo de los diez años, existen eventos que aún faltan por atender al momento de prestar el servicio en las clínicas de la Ssa, en específico el de la delegación, como la falta de personal médico especializado para ILE y el desabasto de medicamentos controlados como la mifepristona, por lo que se requiere de un enlace con otras clínicas para administrar el fármaco a las mujeres.

Asimismo, mencionó que se requiere de insumos para trasladarlas a una atención de segundo nivel sin poner en riesgo su salud y el acceso a expedientes de forma digital para una atención más rápida y certera. Con lo anterior, para  García es de suma importancia que las mujeres expresen  la información real de su embarazo, pues en ocasiones no se apegan al testimonio actual y ello también complica tener un contexto certero para dar la atención adecuada.

Memoria histórica

Para Martha Lucia Mícher, ex directora del Instituto de las Mujeres de la CDMX, lograr la ILE en la ciudad fue posible ante un contexto internacional y nacional en derechos sexuales y reproductivos, cuyo trabajo alineado de varias organizaciones influyó para que grupos de ultra derecha prohibieran la interrupción del embarazo, por lo que es de suma importancia que las nuevas generaciones tengan memoria histórica y exijan sus derechos para enfrentar posturas machistas y ultraconservadoras que impiden el goce pleno de los mismos.

Bajo este contexto, la secretaria de gobierno de la Ciudad de  México, Patricia Mercado, mencionó que la ILE se debe de tomar en cuenta en la Constitución de la CDMX, puesto que gran número de mujeres conocen sus derechos, su acceso y ejercicio. A lo anterior, se suma las acciones del gobierno para llevar a cabo una sexualidad integral que disminuye el embarazo adolescente en la entidad y permite que los temas de interrupción del embarazo de forma segura, legal y gratuita sigan permeando en la agenda pública.

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