Francesc Martínez – Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH

Según las nuevas recomendaciones publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los autotests del VIH –pruebas del VIH que las personas pueden realizar por ellas mismas en su casa- deberían ser una opción disponible para aquellas personas interesadas en realizarla, ya que permitiría llegar a un número superior de personas que únicamente con los centros comunitarios de realización de pruebas de detección y los centros sanitarios.

En palabras de la OMS, el autotest “representa otro paso hacia el aumento de la autonomía de los pacientes, la descentralización de los servicios y el incremento de la demanda de la realización de pruebas del VIH entre aquellas personas a las que los sistemas actuales de cribado no llegan”. Un importante punto a favor de estas pruebas es que pueden permitir una mayor confidencialidad, algo importante en determinados entornos con un gran estigma asociado al VIH o donde existen importantes desigualdades de género.

Investigaciones recientes hallaron que el autotest goza de gran aceptación entre hombres gays y otros hombres que practican sexo con hombres (HSH), aunque siempre en el contexto de un seguimiento médico rutinario, es decir, que serían una herramienta para poder llevar a cabo un mejor control de las prácticas de riesgo sin olvidar las revisiones rutinarias de la salud sexual . De hecho, en los países de ingresos altos en los que se ha implementado el uso del autotest, se han observado incrementos notables del número de pruebas del VIH realizadas por hombres gais y otros HSH.

Las evidencias científicas esgrimidas por la OMS para su defensa de la promoción del autotest del VIH se basan, además de los resultados ya apuntados entre HSH de países de ingresos altos, en dos estudios realizados con mujeres de Kenia y en un tercer estudio realizado con HSH de China.

 

Los hallazgos clave de los estudios fueron que, al compararlos con las pruebas de cribado realizadas en centros, los autotests eran capaces de aumentar las pruebas realizadas por las parejas de mujeres embarazadas y por HSH.

Dichos autotests no conllevaron un incremento de las prácticas de riesgo, un mayor impacto de infecciones de transmisión sexual (ITS), una menor realización de pruebas de cribado de ITS o mayores riesgos de tipo social tales como la violencia de género.

Para establecer adecuadamente la fiabilidad de los autotests del VIH, investigadores de la OMS realizaron una revisión sistemática de los estudios publicados al respecto, que concluyó que la precisión de los resultados en estas pruebas no difería de la de aquellas realizadas por profesionales de la salud.

Los autotests realizados con muestras de sangre tenían una sensibilidad (probabilidad de que una persona infectada obtenga un resultado positivo) de entre el 96.2 y 100 por ciento. Las pruebas diagnósticas realizadas por profesionales con muestras de sangre tenían una sensibilidad de entre el 99.5 y  100 por ciento.

En cuanto a las pruebas con fluidos de la boca, la sensibilidad detectada por la revisión sistemática fue de entre el 80 y  100 por ciento y su especificidad (probabilidad de que una persona sin VIH obtenga un resultado negativo) fue de entre el 95.1 y 100 por ciento.

A pesar de las diferencias observadas, la OMS no recomienda el uso de un tipo de prueba por delante del otro.

La recomendación que sí establece firmemente la OMS es que cualquier prueba diagnóstica debe contar con la aprobación de las autoridades reguladoras correspondientes. En la actualidad solo cuatro tests han obtenido el marcado CE (imprescindible para su distribución legal en Europa): BioSure®, Autotest VIH®, INSTI® y OralQuick®. En el caso de la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés) solo OralQuickTM ha recibido su aprobación. La OMS ha iniciado la evaluación de diversas pruebas diagnósticas para establecer sus propias recomendaciones.

Las nuevas recomendaciones de la OMS ofrecen diversas estrategias para identificar la mejor manera de distribuir los autotests. El objetivo es llegar a aquellas personas con riesgo elevado de adquirir el VIH que no utilizan los servicios de prueba del VIH disponibles en su entorno.

Dicha distribución puede ser –en función del país y su idiosincrasia- puerta a puerta, a través de la pareja sexual, en centros sanitarios, ofertarse en el marco de otras estrategias preventivas (como en lugares donde se realizan intervenciones de circuncisión), en programas de salud en el trabajo, en oficinas de farmacia, por compra online o a través de máquinas expendedoras automáticas.

La OMS establece la importancia de unas instrucciones de uso claras y concisas y que vayan acompañadas de recursos gráficos (imágenes, dibujos, etc.) para aquellas personas o entornos con bajo nivel de alfabetización. También son importantes mensajes de asistencia para la interpretación de resultados (que la persona entienda que un resultado positivo debe ser confirmado) y el acceso a un servicio online y/o telefónico de apoyo para atender cualquier tipo de duda.

Uno de los puntos débiles de los autotests es cómo se deriva al sistema sanitario a aquellas personas que han obtenido un resultado positivo. La OMS sugiere proactividad por parte de los profesionales que han proporcionado el test si este es de tipo “asistido”. En casos en los que no existe dicha asistencia es importante hacer hincapié en ello en la información que acompaña a la prueba y a los servicios telefónicos y online asociados a ella.

En conclusión, la OMS recomienda que los diversos países adapten sus políticas y regulaciones para dar entrada a los autotests del VIH, de manera que estos puedan ser distribuidos, vendidos y adquiridos legalmente (incluso por parte de adolescentes menores de edad, un grupo muy vulnerable al VIH en numerosos países).

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