Leonardo Bastida Aguilar

Ciudad de México a 25 de junio de 2017

Ni las obras para la construcción de la Línea 7 del Metrobus sobre la avenida Paseo de la Reforma  ni las remodelaciones de Zona Rosa y  de la Plaza de la Constitución en el primer cuadro de la capital mexicana ni la lluvia vespertina ni las agresiones por parte de la Fuerza Nacional México, que externaban su rechazo hacia la comunidad LGBTTTI y el respeto a sus derechos, frenaron la XXXIX Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero e Intersexual de la Ciudad de México.

Desde temprana hora, las zonas aledañas a la Victoria Alada o Ángel de la Independencia se tornaron multicolores, tal como lucían los principales monumentos de la Ciudad de México desde la noche anterior. Los locales comerciales de la zona mostraban banderas y globos con los colores del arcoíris, al igual que un sinfín de mercancía que comenzaban a venderse en las calles de la Zona Rosa. La más común eran las banderas, las más chicas de a 10 pesos y las más grandes de hasta 200 pesos. Promociones especiales, coronas para el rey o la reina, entre mucha otra parafernalia, era lo que se ofrecía en los comercios de la zona, que en un principio apostaban por televisores a todo volumen para transmitir el partido de la Selección mexicana contra Rusia para atraer clientes, pero que poco a poco disminuyó ese frenesí futbolero mientras comensales y compradores abarrotaban los lugares para alimentarse y después unirse a la celebración de la diversidad.

Al interior de la estación de Metro Insurgentes, se comenzaba a congregar una gran cantidad de personas que esperaban a   otras para sumarse a los contingentes de la Marcha. Las obras de remodelación no impidieron que miles de personas circularan por las calles de Génova y aledañas para llegar al punto citado. Si bien el paso era lento, el ánimo no decaía, a pesar de tener que aguantar largos baños de sol.

Como preámbulo, en la Glorieta del Ángel de la Independencia se repartía la Cartilla de Derechos Humanos para Prevenir y Eliminar la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género y la organización civil Aids HealthCare Foundation comenzaba a aplicar decenas de pruebas de VIH. En el escenario AHF Impulse, Las Vecinas de la Calle Jota, Señora Kong, La Súper Mana y La Súper Perra animaban a la cada vez más abundante asistencia a la movilización. Minutos antes del conteo para dar salida a las centenas de contingentes sumado a la Marcha, La Súper Mana y La Súper Perra recordaban que “nadie puede robarnos el ser felices”.

La hora de inicio estaba pactada al mediodía pero los miles de personas que abarrotaban Paseo de la Reforma impedían un paso rápido de los contingentes y de los tráiler y automóviles de la parte posterior de la gran columna de personas que se había formado desde el Ángel de la Independencia hasta la entrada al Bosque de Chapultepec. Algunos contingentes comenzaron su propia marcha en la glorieta de la Palma en franca disidencia con respecto a la Marcha en general, otros igualmente comenzaron sus propios recorridos a lo largo de los más de 10 kilómetros de ruta trazados para esta edición.

Diversas causas y situaciones por las que atraviesan las personas integrantes de la comunidad LGBTTTI eran visibilizadas a lo largo del recorrido. El abogado Armando Ocampo aprovechó para continuar denunciando su despido a causa de discriminación por su orientación sexual del despacho de abogados Chevez Ruíz Zamarripa y cuestionando los resultados dados por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación que señalaron que en su caso no hubo discriminación, a pesar de que él tiene pruebas que demuestran lo contrario. Muchos carteles y mensajes difundidos en las plataformas y carros alegóricos como el de Condomóvil exigían un alto a los crímenes de odio por homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia, que en los últimos dos años han sumado más de 200.

La diversidad de familias fue otro de los temas preponderantes a lo largo del recorrido y motivo de polémica por parte de algunos grupos que a lo largo de la semana externaron su rechazo hacia los matrimonios entre personas del mismo sexo e intentaron aprovechar que el ingreso a la Plaza de la Constitución contaba con un filtro frente a la Catedral Metropolitana, a propósito de las obras de remodelación del corazón capitalino, para agredir a algunos de los asistentes. Sin embargo, alrededor de las tres de la tarde, las agresiones verbales se transformaron en golpes cuando un grupo identificado como anarquista solidario con el movimiento LGBTTTI se enfrascó en una trifulca que generó siete detenidos del bando solidario con la Marcha y hasta el cierre de esta edición aún no habían sido liberados.

El incidente, en ese momento desconocido para los más 500 mil asistentes a la Marcha, según cifras del Comité Organizador, no impidió la continuación del evento cultural, para el que en esta ocasión, se colocó un escenario muy cerca del edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lugar donde en los últimos años  se han ganado derechos para las personas integrantes de la comunidad LGBTTTI de diferentes estado de la República Mexicana.

El elenco artístico cumplió y provocó la euforia de los miles de asistentes apostados en los recovecos dejados por las obras de remodelación del Zócalo. Ocho horas después de haberse dado el banderazo inicial, luces multicolores iluminaban las fachadas de los edificios delimitantes del perímetro del corazón capitalino como marco de finalización de una edición más de la Marcha que el próximo año conmemorará cuatro décadas de haberse llevado a cabo por primera vez, cuando sólo un puñado de personas decidió irrumpir en el espacio público para gritarle a México la necesidad del reconocimiento de sus derechos y exigir el alto a las persecuciones en su contra.

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