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Es difícil
imaginar que algo tan pequeño, que se estira
y se afloja de manera un tanto caprichosa, provoque tantas emociones,
pasiones
encendidas, visitas furtivas al médico, búsquedas desesperadas,
consultas al terapeuta, angustias, bebés, chistes colorados,
noches de insomnio, risitas apenadas y hasta crímenes. Es algo
que apenas mencionamos pero que relacionamos casi con todo. Centro
del albur y del
doble sentido, el pene/pito/pinga/verga/pájaro ha sido también
objeto de culto en los rituales a la fertilidad de muchas civilizaciones
antiguas; inspirador de teorías psicoanalíticas; principal
transmisor de infecciones genitales; promotor de innumerables mitos
sobre la masculinidad; depositario del orgullo y el poder masculinos;
y una de
las partes del cuerpo más censuradas. Sin embargo, a esta arma/herramienta/estandarte,
se le conoce muy poco. Muchos orgullosos portadores ignoran siquiera
las partes que lo componen o los síntomas característicos
de las infecciones por transmisión sexual.
Tamaño del pene
El tamaño del pene y la erección son motivos de la mayor
preocupación masculina. Según algunos psicólogos,
la manía de muchos jóvenes de agarrarse constantemente el
miembro es signo claro de inseguridad, de ahí la necesidad de reafirmar
a cada rato su virilidad. En la adolescencia, es común que los chavos
se midan con frecuencia el pene rogando a Dios por unos centímetros
más. Sin embargo, para desgracia de algunos y para alivio de muchos,
los promedios están muy por debajo de sus pretensiones:
La extensión promedio de un pene flácido es de 8.8 cms, con
un diámetro de 2.8 cms. La extensión promedio de un pene
erecto es de 12.2 cms, con un diámetro de 3.8 cms. Por lo general
los penes alcanzan su pleno desarrollo cuando el varón cumple 17
años.
De la cabeza a la base
Uretra: inteligente autopista de un solo carril que permite el paso del
semen y de la orina, sin que ambos líquidos se encuentren. Su recorrido
va de la próstata al orificio urinario.
Glande: cabeza del pene hecha de tejido esponjoso. Justo debajo del glande
en la parte posterior, se sitúa el frenillo, por sus terminaciones
nerviosas, la parte más sensible y punto máximo de excitación.
Cuerpos cavernosos: dos largos y esponjosos cilindros que se expanden a
medida que se llenan de sangre, provocando la erección del pene.
Prepucio: piel que recubre la superficie del pene desde la base hasta la
cabeza, a la manera de un guante, excepto en las personas circuncidadas,
en quienes se ha cortado la parte que recubre al glande.
Próstata: glándula del tamaño de una avellana ubicada
debajo de la vejiga, productora de uno de los ingredientes del semen. Es
el "punto G masculino". Proporciona placer al ser estimulada,
pero a partir de los 40 años es fuente de preocupación por
la amenaza de cáncer. Por lo que se recomienda el examen médico
rectal una vez al año.
Circuncisión: ¿medida higiénica o mutilación?
La circuncisión es el corte de la parte del prepucio que cubre al
glande. Se recomienda cuando la apertura del prepucio es demasiado estrecha
(fimosis) e impide descubrir al glande para su adecuado aseo, lo que puede
provocar infecciones. Sin embargo, algunos padres deciden realizarlo a
sus hijos sólo como medida preventiva. Lo que empieza a ser cada
vez más cuestionado. He aquí algunos argumentos en pro y
en contra:
Beneficios: los niños circuncidados están menos propensos
a infecciones urinarias. La circuncisión disminuye el riesgo de
cáncer del pene y de padecer balanopostitis (inflamación
del prepucio y glande propiciada por higiene deficiente). Además,
el riesgo de contraer herpes genital, sífilis y VIH durante prácticas
inseguras es dos veces menor en los varones circuncidados.
Desventajas: la circuncisión es una mutilación para algunos
inhumana (realizada en algunas culturas sin anestesia). El cerebro infantil
en desarrollo codifica el dolor en lugar del placer. El prepucio protege
y lubrica el glande. Sus numerosas terminaciones nerviosas y su capacidad
de deslizarse contribuyen poderosamente a intensificar el placer sexual.
Con la circuncisión, el glande se vuelve paulatinamente menos sensible.
Las personas contrarias a esta práctica argumentan que basta con
promover las medidas higiénicas necesarias para reducir las enfermedades
e infecciones relacionadas con el prepucio/glande.
Las ventajas de las erecciones
Casi todos los urólogos coinciden: es increíble cuán
benéfico resulta mantener el pene sexualmente activo (y debidamente
protegido). Las erecciones lo llenan de sangre cargada de oxígeno,
y este oxígeno es esencial para la supervivencia de ese tejido muscular
suave dentro de las arterias del pene. Una escasez de oxígeno puede
conducir a una acumulación de colágeno, con lo que las erecciones
se vuelven sólo un recuerdo grato.
Esa es una de las explicaciones de las estimulantes erecciones matutinas
que levantan el ánimo a los hombres maduros, y hacen que los jóvenes
lleguen tarde a sus labores.
Lo contrario es el fenómeno conocido como priapismo: erección
anormal de larga duración, sin excitación sexual y dolorosa,
provocada por una afección inflamatoria de la uretra y vejiga, entre
otras razones.
Las mujeres los prefieren...
La mayoría de las mujeres prefieren la comodidad de un pene de tamaño
regular y un amante sensible que sepa qué hacer con él. Debido
a que la mayor parte del placer sexual femenino se concentra en el clítoris
y en los primeros cinco centímetros de la vagina (donde se localizan
muchas de las terminales nerviosas), finalmente es un pene más grueso
(y no uno más largo) el que puede procurar más goce. Otro
tanto podría decirse del sexo oral. Pero bueno, de cualquier forma
en tamaños se rompen gustos. Lo que sí importa subrayar es
que el placer sexual es mucho más que una erección. Desviar
la atención de los genitales durante el acto sexual libera nuestra
capacidad de goce.
Promover la cultura de la salud sexual
Los hombres se preocupan mucho menos por su salud que las mujeres. La renuencia
masculina a reconocer un problema de salud y a solicitar ayuda responde
a motivos culturales y presiones sociales que los hace sentirse invulnerables
a las enfermedades y adoptar riesgos en sus conductas sexuales. La ansiedad
de probar su hombría en el terreno sexual lleva a muchos jóvenes
a dar relevancia al acto en sí mismo desligado del placer y el bienestar
que puede procurar y de la responsabilidad que conlleva, incluso pueden
llegar a recurrir a la violencia para lograrlo.
Mucho los alivianaríamos si quitáramos a los jóvenes
el peso de tener que pasar por estas pruebas para obtener su certificado
de virilidad. Promover una cultura de la salud sexual, donde información,
placer, responsabilidad, decisión, respeto y equidad se combinen
en la búsqueda del bienestar propio y el ajeno bien podría
ser una alternativa.
(Información basada en The penis book. Joseph Cohen. Könemann.
Nueva York, 1999. Traducción: Carlos Bonfil. Adaptación:
Alejandro Brito. Tomado de Letra S, número 42, abril de 2000)

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Notas
sobre el orgasmo femenino
“¿ Cuántos penes tiene el diablo?”, preguntaba el inquisidor
a la ‘poseída’. “¿Y de qué tamaño
son?” La “endemoniada”, acusada de queveres con el diablo -espasmódica
y convulsa- era castigada. La mística tenía sus queveres con Dios,
igualito de espasmódica. Era una santa. La Malleus Maleficarum, editada
en 1486 definía a las brujas: “secta de mujeres que tienen como
objetivo dañar a los hombres”. Las brujas podían causar impotencia
e, incluso, “despojarlos de su miembro viril”. El origen de la brujería
estaba “en la pasión carnal que es insaciable en esas mujeres”.


Sexo
oral
Muchos
jóvenes y adolescentes encuentran en el sexo oral algunas ventajas
sobre el coito. Para algunas mujeres, por ejemplo, es una forma de conservar
su virginidad o de evitar embarazos no deseados (de "no embarcarse",
dirán ellos) sin renunciar al goce sexual, a los escarceos eróticos,
al trato igualitario que supone la práctica del sesenta y nueve.
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