Manuel Amador*

Ecatepec, Estado de México.-

En días pasados, de camino a la preparatoria, Fanny Pérez fue baleada junto a su padre en un intento de asalto. Hoy le rendimos duelo, ya no asistirá jamás a “La Panchito”, nuestra preparatoria Francisco Villa 128; ahí sobre el asfalto quedaron suspendidos sus sueños como mariposas grises que aclaman presagio entre el silencio.

A ella la mato un sistema social subsumido en corrupción y en la ilegalidad, un vacío de Estado y cómplice de esta violencia sistematizada que existe en el municipio de Ecatepec, Estado de México, ahí donde disparar es fácil, donde matar a una persona, a una mujer es fácil porque se puede, porque nadie va a investigar, porque el acceso a la justicia se cancela desde la autoridad omitiendo con el desdén y el desprecio de mirar a una sociedad como menos, como pobre y como criminal en su generalidad.

Ahí en ese municipio fue donde el pasado 16 de junio, Gabriela Berenice Faustino, madre soltera de 25 años, al salir por la leche y el pan fue subida por unos sujetos por la fuerza a un coche, fue violentada, torturada y quemada viva, acción que grabaron sus asesinos, caso que paso desapercibido por una sociedad que se acostumbra a mirar cadáveres expuestos en la calle y mujeres que pueden ser violadas y arrojadas a un camión de basura, como le paso a Rosa Isela Ramos, de 19 años, en la colonia Hank González, y que seguramente tampoco habrá esclarecimiento ni acceso a la justicia porque se trata de mujeres pobres.

Ahí fue donde el 26 de abril de 2014, un grupo armado entró a un baile colectivo en la colonia Hank González y disparó a civiles por un supuesto ajuste de cuentas, dejando heridos y muertos entre hombres, mujeres adultas y jóvenes adolescentes. El hecho trascendió a la opinión pública de una manera menor a pesar de haberse registrado más de 18 muertos, según los vecinos.

Ahí fue donde en octubre de 2014, al drenar el Río de los Remedios, canal de aguas negras que atraviesa Ecatepec, aparecieron 21 cuerpos, de los cuales, 16 eran mujeres, según lo reportó la organización “Solidaridad por las familias” y el diputado local de la LVIII legislatura, Octavio Martínez Vargas y funcionarios del gobierno mexiquense lo han negado; acá en este lugar fueron arrojados cuerpos de mujeres por una banda feminicida comandada por el exmilitar Erick San Juan Palafox, hoy detenido; datos que trascendieron a la opinión publica local de manera velada y poco difundida.

En esas aguas negras, de acuerdo con la Procuraduría del Estado, apareció el cadáver de Mariana Elizabeth Yáñez Reyes, joven de 18 años, sin que sus familiares tuvieran certeza de que se tratara de ella, los familiares exigieron a la PGJEM claridad y la exhumación del cuerpo se realizó el pasado 22 de junio, hasta el momento se espera la confirmación de la investigación. Ahí en ese ambiente, la muerte transita desolada entre lo gris del concreto, la precariedad y la desesperanza; ahí la justicia huele a agua podrida.

Ahí, el machismo es criminal producto, entre otros factores, de una economía del sustento generada entre el trabajo mal remunerado, la ilegalidad y corrupción, la vida precaria y la ausencia de políticas públicas para la vida digna y garantía de derechos; ese mismo “macho” excluido y desdibujado en el sistema, ese que también desdibuja rostros de mujeres de manera cotidiana al violentarlas en casa, al acosarlas en la calle al manipularlas para que ellos los machos puedan cumplir su rol entre la exclusión social y precariedad económica.

Ahí fue donde los vecinos lincharon a dos delincuentes con piedras y palos en la colonia Tablas del Pozo, la zona de San Andrés de la Cañada, Ecatepec, el pasado 4 de Octubre del 2014; ahí en ese mismo lugar fue donde el 8 de junio del presente más de 3 centenares de ciudadanos salieron a protestar contra el Partido Revolucionario Institucional cerrando el eje vial Morelos, principal vía de comunicación de la entidad, porque no les dieron sus pantallas de televisión prometida a cambio de su sufragio emitido por ese partido en las pasadas elecciones del 7 de junio; ahí es donde volverá a gobernar el PRI.

Ahí es donde el negocio trasnacional también tiene rostro de crimen organizado, narcomenudeo, rapto y venta de mujeres, ahí donde desaparece una mujer día con día, ahí donde el rostro del neoliberalismo se debate entre la vida precaria, la criminalidad y la posibilidad de sentirse con rostro y vivo.

Acá es donde se carece de espacios de recreación para las y los jóvenes y los poco que hay están tomados por grupos de delincuentes, acá, en este municipio, que solo cuenta con 14 bibliotecas en condiciones precarias, a donde las mujeres jóvenes pobres son utilizadas para el narcomenudeo para después fácil deshacerse de ellas, por ese solo hecho de ser mujer porque culturalmente y políticamente, se les ha cancelado su acceso a la justicia y la vida digna.

Ahí en la zona donde esta nuestra preparatoria, en lo que va del año, se han registrado 11 casos de mujeres asesinadas de manera cruel y violenta; ahí donde es constante que nuestras alumnas sean acosadas en las calles hasta por los propios policías.

Antes en nuestra escuela, la causa de baja eran cuestiones económicas, por desplazamiento, por amenazas, por la delincuencia organizada; hoy, las bajas en nuestras listas de asistencia también son por muerte. Nuestra indignación y duelo colectivo porque no asumimos la violencia como algo natural, porque no aceptamos la violencia y la muerte en las calles como destino.

Ahí en ese contexto está nuestra escuela, ahí donde desde el 2011, las alumnas y profesores hemos salido a protestar con el cuerpo, como dicen ellas “para recuperarnos, para sentirnos vivas, dar la cara para que ya no pase; para sentirnos fuertes, para decir que no queremos que nos oprime y no nos gusta”, para recuperar la dignidad.

Acá nuestro duelo e indignación, y que prevalezca la esperanza como mariposas en vuelo desde el borde de la oscuridad.

*Manuel Amador. Maestro en Derechos Humanos por la Facultad Latinoamericana y Profesor en la preparatoria General Francisco Villa de Ecatepec, Estado de México.

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