Redacción

Ciudad de México a 1 de marzo de 2018

En América Latina, 17 por ciento de las personas que viven con VIH se sienten amenazadas o acosadas físicamente y entre el 10 y 40 por ciento  evita ir a un centro de salud por temor a ser discriminadas. Lo anterior, representa un obstáculo para poder cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, aseguro el Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/sida (Onusida), a través de su delegación en Latinoamérica y El Caribe, por medio de un comunicado de prensa emitido a propósito del Día Internacional para la Cero Discriminación.

De acuerdo con el organismo, la discriminación por la condición de salud de la persona -como lo es vivir con el VIH o tener sida, ha sido uno de los desafíos más cruentos desde que se desató la epidemia en la década de los 80. En ese contexto, vivir con el VIH ha generado despidos injustificados en los lugares trabajo, limitado el ingreso a los centros de estudio, paradójicamente ha limitado el acceso a los servicios de salud, a la posibilidad de viajar o migrar e incluso al endurecimiento de penas a las personas mayormente afectadas por la epidemia.

Por esa razón, en el marco de la efeméride, Onusida América Latina hizo un llamado a los gobiernos de la región para prevenir y atender la discriminación contra las personas que viven con VIH, incluyendo las personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), así como revisar y derogar leyes punitivas que impidan el goce pleno de derechos de las personas con VIH.

México

Por su parte, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a través de un comunicado, externó que no se ha puesto suficiente énfasis  para lograr eliminar el estigma y la discriminación contra quienes viven con VIH o pertenecen a alguna de las poblaciones clave de esta epidemia o son percibidos como tales.

El organismo nacional añadió que este estigma ocasiona que quienes no pertenecen a dichas poblaciones no se perciban en riesgo, lo cual obstaculiza que las relaciones sexuales se lleven a cabo con la debida protección, e incluso dificulta que la información adecuada llegue a quienes estén en mayor riesgo de adquirir el VIH.

Algunas cifras difundidas por la Comisión mostraron que entre 1992 y noviembre de 2017, ha documentado mil 388 expedientes de queja, sin contar múltiples orientaciones directas que se resuelven antes de las 72 horas.  Las causas más comunes hasta el momento de las quejas son “omitir suministrar medicamentos”;  “omitir proporcionar atención médica” y “prestación indebida del servicio público”. Casi 75 por ciento de las quejas presentadas ante el organismo  corresponden al Instituto Mexicano del Seguro Social y al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, con 61 por ciento  y 13.5 por ciento, respectivamente.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México recordó que la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México (EdisCDMX 2017) reveló que existe una mejora en la percepción de discriminación hacia las personas que viven con VIH/Sida en comparación con el mismo ejercicio del 2013; toda vez que actualmente las personas con VIH se ubican en la novena posición de un total de 41 grupos en situación de discriminación y en 2013 se encontraban en el octavo, pasando del 4.4 por ciento  al 3.8  por ciento.

Sin embargo, la institución capitalina reconoce que existe miedo a un resultado positivo de la prueba y el futuro estigma relacionado con el VIH, la criminalización de ciertas prácticas, la limitación o negación de servicios de salud a personas que viven con VIH, las actitudes negativas hacia las poblaciones clave o en situación de vulnerabilidad, la divulgación del estado serológico sin consentimiento, la discriminación laboral y la falta de apoyo familiar y redes sociales como algunas de las barreras sociales que existen en el continuo proceso de detección-atención.

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