Mucho ha cambiado desde que la comunidad global que trabaja en asuntos de VIH se reunió en la Conferencia Internacional sobre SIDA en Durban en 2016. Los avances de la ciencia han sido significativos, incluyendo la amplia aceptación que el VIH es intransmisible con una carga viral indetectable, la ampliación de la PrEP, métodos innovadores para dar tratamiento y desarrollos prometedores en la investigación sobre cura y vacunas. Pero aun cuando existen historias exitosas, los esfuerzos de prevención continúan rezagados y nuevas infecciones de VIH siguen aumentando entre las poblaciones clave y las mujeres jóvenes y las niñas. Estos grupos continúan sufriendo altos niveles de violencia y estigma estructural. Junto al aumento del populismo, liderazgos y compromisos políticos cuestionables y recursos financieros reducidos, la respuesta al sida opera en un entorno frágil. Las personas, la política y el poder están en el centro de la epidemia del sida. La manera como estas se relacionan son fundamentales para lograr las metas globales y la cobertura sanitaria universal.

Apoyar la sostenibilidad

Informar la agenda mundial de salud: 

Los silos en la prestación de servicios para las co-infecciones, incluyendo ETS, TB y hepatitis viral y co-morbilidades continúan. Terminar con estos silos nos abre oportunidades que no han sido utilizadas para mejorar resultados de salud y ampliar enfoques integrados y centrados en las personas dentro del marco de la cobertura sanitaria universal que podría fortalecer los resultados de salud para millones más. Pero para acabar con estas epidemias, es crítico tener acceso a medicinas esenciales, diagnósticos y vacunas asequibles y de calidad. Enfermedades no comunicables, como la diabetes e hipertensión también requieren respuestas sinérgicas.

Aumentar los programas basados en las evidencias: 

De cara a una agenda ‘anti-ciencia’ en crecimiento, incluyendo la expansión de la ‘regla mordaza global’ (global gag rule), el rol de la ciencia continúa siendo central. Los programas deben ser pragmáticos, responder a las realidades vividas por los individuos y responder a las epidemias locales informados por data de calidad. Los programas de prevención con metas a nivel nacional, regional, y comunitario serán esenciales. Elementos comunes de estos son la reducción del daño, educación sexual integral y programas de salud sexual y reproductiva que incluyen PrEP y PEP.

Aumentar el compromiso político: 

El incremento del compromiso político y poder asegurar recursos financieros y humanos será clave para acelerar la investigación científica hacia estrategias de vacunas preventivas, PrEP inyectable y de larga duración e investigación sobre la cura. También serán clave para asegurar que sistema de vigilancia farmacológica existan. Es más, la voluntad y el compromiso político son necesarios para aumentar los recursos domésticos para prevención y tratamiento y para cambiar políticas de drogas que son prohibitivas hacia entornos que garanticen el acceso a la reducción del daño.

Acabar con la exclusión

Enfoque en las poblaciones clave: 

Los hombres gays y otros que tienen sexo con hombres, las personas que se inyectan drogas, las personas privadas de libertad, las trabajadoras y trabajadores sexuales y las personas transgénero continúan siendo desproporcionadamente afectadas por el VIH. Se deben crear entornos aptos a través de educación que empodere, programas en el lugar de trabajo y de protección social, incluyendo la promoción de MIPA y la eliminación de leyes, prácticas y políticas que criminalizan y continúan estigmatizando, marginalizando y discriminando a las poblaciones clave.

Promover la justicia de género y los derechos sexuales: 

Las inequidades de género resultan en una elevada vulnerabilidad de las mujeres jóvenes y niñas at VIH. Los esfuerzos para lograr la justicia de género para las mujeres en toda su diversidad deben incluir enfoques transformativos que tengan impacto a nivel de la sociedad. Estos deben integrar VIH y salud y derechos reproductivos y sociales en los programas, respuestas a la coerción y a la violencia basada en el género y deben incluir hombres y niños en las maneras innovativas que avancen la equidad de género.

Responder a las necesidades de las poblaciones prioritarias, incluyendo los migrantes e indígenas: 

La falta de acceso a servicios de salud, la protección social limitada y el aumento de la exclusión social son solo algunos de los factores que contribuyen a la mayor vulnerabilidad al VIH experimentada por migrantes, refugiados, indígenas y minorías raciales. Deben abordarse las barreras estructurales a los servicios relacionados con el VIH, incluso a través de iniciativas efectivas de servicios transfronterizos de salud, llevando clínicas móviles a comunidades remotas y desafiando las percepciones del “turismo de salud”, particularmente en entornos conservadores.

Amplificar a los activistas

Invertir en trabajadores de la salud de primera línea: 

Se deben realizar mayores inversiones en trabajadores de la salud, incluida su contratación y capacitación previa y durante el servicio, para garantizar que puedan brindar atención de calidad y centrada en la persona, especialmente para adolescentes y jóvenes. Los trabajadores de la salud de primera línea y de la comunidad, en particular, también deberían ser los primeros en abogar por la cobertura sanitaria universal y el fortalecimiento de los sistemas de salud para aumentar el acceso a servicios integrales de VIH y otros servicios de salud para todas las personas.

Fortalecer las respuestas de la comunidad: 

Donde los activistas, los defensores y los proveedores de servicios están siendo marginados, se debe reafirmar su lugar para asegurar el rendimiento de cuentas de los líderes políticos. El espacio de la comunidad en la prestación de servicios debe contar con los recursos adecuados, apoyados y sostenidos en todos los contextos nacionales, en particular cuando los gobiernos no pueden o no están dispuestos a prestar servicios o cuando la sociedad civil está marginada.

Apoyar a los defensores de los derechos humanos: 

Cada vez más, la comunidad del VIH, incluidos los investigadores y la próxima generación de jóvenes líderes y defensores, necesita encontrar un terreno común y movilizarse en apoyo a otras coaliciones que inspiran un cambio social más amplio, como las campañas que piden poner fin a la violencia sexual. Unirse o apoyar a otros movimientos será una forma de cambiar y desafiar las normas, percepciones y prácticas culturales para superar la estigmatización y la discriminación generalizada que enfrentan las personas que viven con el VIH y están afectadas por el mismo.

Nosotros/as, los abajo firmantes, reafirmamos nuestro compromiso a apoyar programas sustentables y sinérgicos, promover la inclusión y amplificación de las voces de una amplia gama de activistas, incluyendo científicos, investigadores y sociedad civil, para asegurar que aquellos más vulnerables y marginalizados no son dejados rezagados en la respuesta. A pesar de las predominantes ideologías conservadoras que resultan en retos financieros y de implementación, debemos aprovechar la oportunidad en Ámsterdam para construir puentes hacia una respuesta más dinámica, inclusiva y multi-sectorial. El VIH nos ha enseñado lecciones fundamentales sobre la humanidad, y no debemos olvidar estas lecciones en esta intersección crítica en la respuesta a la epidemia del VIH donde tenemos la oportunidad de construir en el progreso a la fecha o arriesgamos lo que ya hemos ganado.

No podemos ser amordazados. Ahora, más que nunca, necesitamos personas, políticas y poder para reunirnos y responder de una manera más justa e inclusiva.

Para firmar la Afirmación de Ámsterdam, visite el siguiente sitio web: http://www.aids2018.org/Get-Involved/Take-part/The-Amsterdam-Affirmation-SP?utm_source=IAS&utm_campaign=b312525cb7-amsterdam-affirmation&utm_medium=email&utm_term=0_58c4aa5b50-b312525cb7-103296033

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