Redacción

Ciudad de México a 10 de marzo de 2017

Con el fin de “curarla de su homosexualidad”, una joven lesbiana de Querétaro fue recluida en un anexo, a pesar de que no presentaba ningún tipo de adicción ni nada que justificará dicho aislamiento, por su padre y madre, quienes estaban en desacuerdo con una relación sentimental que sostenía con Andrea, desde hace siete meses.

En entrevista con medios locales, Andrea, de 19 años, narró que desde hace un mes su novia, de la misma edad, fue ingresada a un anexo, en contra de su voluntad, no le han permitido comunicarse y sus propios padres le dijeron a Andrea que estaba en una clínica “para que la ayudaran por sus problemas de conducta, porque ya no sabían qué hacer con ella, porque tenía una desviación sexual y no lo iban a aceptar nunca”.

De acuerdo con Andrea, su novia fue llevada al lugar con engaños. Por esa razón, solicitó el apoyo de organizaciones sociales, de la Defensoría Estatal de los Derechos Humanos y formalizó una denuncia ante la Fiscalía General contra la privación ilegal de la libertad de su pareja.

Añadió que esto lo puede sustentar porque investigó donde está recluida su pareja u obtuvo el testimonio de otra persona internada en el mismo lugar, quien le comentó que ella le contó que no sabía a donde la llevaban y lo hicieron en contra de su voluntad.

“Atentan contra su libertad, su derecho a decidir sus preferencias, como ciudadana, como mujer, tiene derecho a elegir sobre su cuerpo”, afirmó Andrea, cuyas acciones están respaldadas por su madre y organizaciones de la sociedad civil como el Frente Queretano contra la Discriminación y por el Estado Laico.

Al respecto, Gisela Sánchez Díaz, integrante de dicho Frente señaló a la prensa queretana que se deben regular los anexos en el territorio queretano porque  “se actuó de manera irregular, con una violencia contra las mujeres, al ingresar a una ciudadana, mayor de edad, sin adicción alguna y con la promesa de ‘curarla’”.

“Esta es violencia, privarte de la libertad durante más de un mes, sólo por el hecho de ser lesbiana”, insistió.

Ineficacia

Desde 2009, la Asociación Americana de Psicología, órgano rector de las prácticas terapéuticas a escala global, declaró como “inadmisible que los profesionales de la salud mental indicaran, instaran o hicieran creer a sus pacientes que es posible modificar su orientación sexual y convertirse en heterosexuales mediante algún tipo de intervención terapéutica o tratamiento”, comúnmente llamados terapias de conversión.

El organismo señaló que este tipo de terapias no sólo se caracterizan por su ineficacia, sino por los peligros que conllevan para la salud de quienes las reciben, pues llevan a la persona que los recibe a generar sentimientos de odio hacía sí mismo y hacia una determinada orientación sexual, pues utilizan una terapia denominada de versión, caracterizada por emplear técnicas en las que se hace creer al joven que su homosexualidad puede ser la causa de cualquier desorden en su núcleo familiar.

En febrero pasado, el Consejo General de la Psicología de España emitió, a través de un comunicado, su total rechazo contra los profesionales que persisten en ofertar tratamientos que prometen “curar” la homosexualidad a través de la llamada ‘terapia de conversión’.

En el caso de México, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México emitió una opinión consultiva con respecto a las “terapias” ofrecidas por Richard Cohen, quien asegura “curar” la homosexualidad, en la que estableció que la homosexualidad es una orientación sexual que no es susceptible de tratamientos con enfoque de sanación, curación o enfermedad, protegida por el artículo 1 de la Constitución Política como motivo para no discriminar a una persona.

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