Dulce Carpio Reyes – enviada

Mérida, Yucatán a 3 de abril de 2017

La internación prolongada de un paciente puede aumentar el riesgo de muerte por trombosis; en cambio, el exigir la toma del pulso frecuentemente durante el tiempo internado, la administración de anticoagulantes y/o la colocación de vendas elásticas en caso de necesitarlos podría reducir el riesgo de formar coágulos, explicó Raúl Izaguirre, jefe del departamento de hematología del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez.

Más de 200 especialistas nacionales e internacionales se congregaron para presentar los últimos avances cientificos durante el V Foro de Anticoagulación, en el cual, la prevención fue el tema principal para controlar su incremento dentro de los tres padecimientos asociados a la formación de un coágulo: infarto del corazón, embolia cerebral y tromboembolia pulmonar.

El aparato circulatorio se compone principalmente del sistema arterial y venoso. El primero lleva sangre del corazón a todos los tejidos del cuerpo transportando oxígeno y nutrientes, mientras que, el segundo es un procedimiento inverso (de los tejidos al corazón) portando dióxido de carbono. Por lo que la trombosis es la formación de un coagulo que obstruye las venas o arterias por un trombo.

Si bien, las personas tenemos mecanismos internos para regular que la sangre fluya, por ejemplo, cortarnos en alguna parte del cuerpo produce un trombo natural que protege que la sangre no salga del sistema y continúe fluyendo, cuando se convierte en una patología como el infarto, se produce un estancamiento de la sangre en las arterias lo que tiende a coagularse formando un trombo, comentó Gerardo Encinas, especialista en el tema.

Existen tres tipos de trombosis: la primera se presenta cuando las arterias del corazón se tapan (infarto del corazón); la segunda son los coágulos en las venas de las piernas que llegan a los pulmones (tromboembolia pulmonar) y la tercera se da en el corazón o cerebro conocido como fibrilación auricular o embolia cerebral.

Factores de riesgo

Las personas que padecen trombosis tienden a presentar otras enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión e insuficiencia, el riesgo se incrementa a mayor edad (65 años en adelante), contando los antecedentes familiares y en algunas mujeres el consumo de anticonceptivos son generadores de riesgo.

Otro de los factores mencionados, son las estancias hospitalarias prolongadas, la cual se convierte en la primera causa de muerte prevenible. Operaciones de cadera o rodilla e incluso fracturas de pierna pueden desarrollar coágulos.

Algunas recomendaciones

El contar con un peso de acuerdo al sexo y altura, realizar ejercicios por lo menos tres o cuatro veces por semana, el consumo de carnes blancas y la clara del huevo, una dieta rica en fibras, vegetales y frutas, evitar fumar, beber sólo una copa de alcohol y dormir de siete a ocho horas por día (disminuye la sustancia amiloide que produce el alzheimer) reduciría los riesgos, comentó Luciano Sposato, neurólogo e investigador clínico del departamento de ciencias neurológicas clínicas del London Health Sciences centre de Canadá.

El empoderamiento del paciente es otra de las recomendaciones, que consiste en exigir al médico revisar las pulsaciones y “en caso de ser operado, preguntar los días que permanecerá en cama para saber si se le dará anticoagulantes orales o inyectables”, dijo Izaguirre.

También recomendó evitar el uso de vendas en las piernas, pues obstruye la circulación de la sangre a diferencia de las medias de comprensión gradual. Y se recomienda el llenado de la Escala de Caprini, donde se evalúa individualmente los riesgos de padecer una trombosis, a la cual hay libre acceso por internet.

Fibrilación Auricular

Por su parte, Alejandro Cordero mencionó que la fibrilación auricular es un trastorno eléctrico del corazón en el que se pierde de manera temporal o permanente el ritmo natural del corazón, por ejemplo, los latidos normales en promedio son de 60 a 90 latidos por minuto, las personas con fibrilación auricular tienden alcanzar hasta 400 o 700 latidos por minuto.

Dicho padecimiento “es la segunda causa de muerte por enfermedad, además la principal causa de discapacidad permanente en el adulto y la segunda causa de demencia en los adultos mayores, quienes empiezan a perder las ideas y la memoria” comentó Cordero y agregó que el padecer sólo fibrilación auricular sin ninguna otra enfermedad crónica, incrementa cinco veces más el riesgo de tener un infarto y tres veces más una insuficiencia cardiaca.

Las palpitaciones rápidas se asocian con la fatiga fácil, mareos, molestias de pecho, e incluso la pérdida del conocimiento, algunas de las molestias de quienes padecen fibrilación auricular aunque, entre el 14 y el 20 por ciento de los pacientes pueden ser asintomáticos.

Panorama

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó 52.8 millones de muertes en el mundo entre 1990 a 2010. De ellas, siete millones murieron por enfermedad arterial coronaria y casi seis millones por embolia cerebral, lo que significa que uno de cada cuatro personas muere por trombosis, agregó el doctor Izaguirre

En Estados Unidos se registran entre 100 mil y 300 mil de las muertes por tromboembolia mientras que en Europa más de medio millón mueren, es decir uno de cada cuatro personas fallece por causas relacionadas con coágulos.

El mismo estudio revela que en países como los de Latinoamérica, los pacientes internados en un hospital pueden desarrollar tromboembolia venosa en un 3.3 por ciento de cada cien personas y un 60 por ciento de todos los casos de muerte por el mismos padecimiento ocurren dentro de la hospitalización o después de los 60 días que sale del hospital debido a la inmovilidad del paciente y la nula administración de anticoagulantes.

En México, no existen datos precisos aunque el Instituto Nacional de Estadística y Geografía  reportó que en 2013 la cardiopatía isquémica (infarto en el corazón) es la primera causa de muerte seguida de la diabetes y la tercera los accidentes cerebrovasculares incluida la fibrilación auricular, puntualizó Izaguirre.

Cabe mencionar, que la mitad de los pacientes que mueren por diabetes, están relacionados con problemas cardiovasculares, es decir infartos de miocardio, infartos cerebrales entre otros padecimientos, enfatizó Carlos Cantú, jefe del Departamento de Neurología y Psiquiatría del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Por otro lado, las cifras expuestas tienden a incrementar pues las personas cada vez viven más, por ejemplo, en 1930, la esperanza de vida en mujeres era en promedio de 37 y en hombres 36 años; consecutivamente en 1950 era de 55 y 60 años respectivamente, hoy en día se ha incrementado a 77 mujeres y 73 en hombres, por lo que se estima que la población tenga vida hasta 84 y 80 años para 2050.

Al ser una población longeva, las enfermedades están relacionadas a la vejez, es decir la trombosis, arritmias, padecimientos vasculares, embolia cerebral, entre otras, concluyó Izaguirre.

 

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