Discurso pronunciado en la conmemoración del Día Nacional contra la Homofobia, en la residencia oficial de Los Pinos. 

 

Muy buenas tardes a todas y todos los presentes,

Ciudadano Presidente de la República Enrique Peña Nieto

Integrantes del Gabinete Presidencial y funcionarios del gobierno federal

Representantes de las organizaciones civiles

 

Por Alejandro Brito*

En México asistimos a una creciente visibilidad de las diversas identidades sexuales y de género. Gays y lesbianas, hombres y mujeres bisexuales, personas travestis, transexuales, transgénero e intersexuales nos hemos hecho cada vez más visibles dispuestas y dispuestos a ejercer todos los derechos que nuestra Constitución reconoce y garantiza. Gracias a esta mayor visibilidad pública y a nuestra determinación de asumirnos como ciudadanas y ciudadanos con plenos derechos es que se ha logrado avanzar, en lo que va del presente siglo, en la ampliación y reconocimiento de derechos relacionados a la orientación sexual y a la identidad y expresión de género.

Sin embargo, el conjunto de estigmas, prejuicios y estereotipos englobados en la palabra homofobia, se erigen como barreras que obstaculizan el ejercicio de derechos, la práctica de libertades y el acceso a la justicia.

La homofobia coloca a las personas estigmatizadas en desventajas sociales frente a las oportunidades de desarrollo. Su fuerza es tal que deriva en la restricción y la cancelación de derechos. Derechos que son puestos en duda y constantemente vulnerados por quienes desde el prejuicio y la intolerancia pretenden establecer jerarquías inadmisibles de valoración y trato diferenciado hacia las personas tan sólo por su orientación sexual e identidad y expresión de género.

El prejuicio homofóbico también deriva en expresiones de violencia que se manifiesta en todos los ámbitos y por los más diversos actores. Sin embargo, desconocemos la verdadera dimensión del problema porque no contamos con estadísticas oficiales. Existe un enorme subregistro de actos de violencia contra las personas LGBTI. Los bajos índices de denuncias presentadas al respecto no indican la ausencia del problema, más bien responden a la desconfianza que generan las instituciones encargadas de la impartición de la justicia por la homofobia institucional prevaleciente.

La expresión más extrema de esta violencia son sin duda los homicidios y feminicidios motivados por la orientación sexual y la identidad de género. A falta de registros oficiales, las organizaciones civiles nos hemos dado a la tarea de registrar este tipo específico de violencia letal que se caracteriza por altos niveles de ensañamiento y crueldad. Cada mes al menos 6 personas gays, lesbianas, bisexuales y mujeres transgénero son asesinadas por razones de homofobia.

El prejuicio homofóbico también permea y distorsiona las investigaciones y la impartición de la justicia donde la orientación sexual, la identidad y expresión de género de las víctimas son usados como justificación del delito. Jueces y fiscales suelen compartir los mismos prejuicios que los criminales profesan hacia las víctimas. Aún más, el prejuicio homofóbico ha llevado a incriminar a personas LGBT inocentes negándoles el acceso a la justicia.

La homofobia también ha sido el gran catalizador de la epidemia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que afecta mayoritariamente a hombres gay. A pesar de los avances médicos logrados en la atención de ese padecimiento, el clima social de homofobia, estigma y discriminación dominante retrasa el acceso oportuno a los servicios de diagnóstico y tratamiento, razón por la cual no se han logrado abatir los índices de mortalidad y de nuevas infecciones.

La homofobia es una mala pedagogía aprendida desde los primeros años de nuestra existencia. Nos formamos en concepciones distorsionadas por el sexismo de lo que debe ser un hombre y una mujer, donde la homofobia se vuelve el agente guardián del género. Por esa razón, la homofobia es una conducta perniciosa que no sólo afecta a una minoría, como comúnmente se cree, sino que está afectando la formación y el libre desarrollo de hombres y mujeres en general.

En síntesis, podemos afirmar que la homofobia produce efectos devastadores en las vidas de las personas. Pero la homofobia, como toda forma de discriminación, también tiene efectos negativos en el desarrollo de las naciones y de las sociedades. Por eso es que la erradicación de la homofobia es un problema que nos atañe a todas y todos. Pero es a los Estados a los que les corresponde encabezar acciones contundentes en esa dirección. En este diálogo abierto por usted, señor Presidente, me permito hacer las siguientes propuestas:

  • 1) Respetuosamente le solicito que desde la Presidencia de la República dirija un pronunciamiento público de apoyo al fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en favor del matrimonio igualitario, haciendo un respetuoso llamado a homologar los códigos civiles estatales en concordancia con los principios constitucionales de igualdad y no discriminación.
  • 2) Que su gobierno impulse en la Asamblea Nacional de Procuradores de Justicia la creación de un registro nacional de agresiones y delitos motivados por el odio y el prejuicio hacia las disidencias sexuales y de género. Resulta necesaria la creación de un sistema de recolección de datos confiable y que resguarde la confidencialidad de las víctimas.
  • 3) Que su gobierno firme y promueva la ratificación de la Convención Interamericana contra Toda Forma de Discriminación e Intolerancia, aprobada por la Asamblea General de la OEA y que hace referencia explícita a la orientación sexual y a la identidad y expresión de género.
  • 4) Que desde la Presidencia de la República se impulse la campaña nacional México sin Homofobia, destinada a erradicar los estigmas y los estereotipos negativos contra las personas LGBTI, los cuales alimentan la discriminación y la violencia en su contra.
  • 5) Que se incluya en la currícula escolar, en el contexto de la Reforma Educativa que su gobierno está impulsando, el tema de la homofobia y la discriminación en razón de la orientación sexual y la identidad de género de las personas.

Tenemos presente que este acto se derivó del Decreto por el que se declaró el Día Nacional de Lucha Contra la Homofobia. Lo tomamos como una muestra de la voluntad de su gobierno de asumir compromisos que vayan más allá de la retórica y los actos protocolarios, por lo que esperamos que este acto sólo sea el comienzo de una colaboración fructífera entre las organizaciones LGBTI y la Presidencia de la República.

*Director general de la asociación Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, A.C., y del suplemento Letra S, Salud, Sexualidad, Sociedad

 

3 Comments

Marisol

Me parece increible que permitan la entrada a la Residencia Oficial de los Pinos a un violador y secuestrador de menores como lo es Alejandro Brito Altamirano…. Revisen sus antecedentes penales….

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Rocío

Estimada Marisol, la persona de la que habla la nota no es la misma que tú mencionas.

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