Leonardo Bastida Aguilar

Ciudad de México a 20 de agosto de 2017

Una tarde de sábado en la que Hugo y su novio decidieron acudir a una librería para comprar y conocer algunas novedades editoriales culminó en un acto de discriminación cuando un elemento del personal de seguridad les conminó a salir después que la pareja se había dado un beso mientras revisaba algunos ejemplares de las mesas de exhibición.

El pasado sábado 19 de agosto, alrededor de las 19 horas, Hugo y su novio fueron invitados a salir por un elemento del personal de seguridad de la librería Daniel Cossío Villegas del Fondo de Cultura Económica, ubicada en la esquina de Avenida Universidad y Parroquia, frente a Plaza Universidad, después de haberse dado un beso mientras revisaban algunos libros de las mesas de la entrada del local editorial.

Lo primero que escucharon fue que “si por favor se podían salir del lugar” y después un argumento complementario “aquí no se pueden besar”.

En entrevista, Hugo comentó que la situación le desconcertó pero decidió no salir del establecimiento comercial, incluso, se percató que el elemento de seguridad decidió irse hacia otro punto de la librería junto con una de sus compañeras, quien lo había ido a “auxiliar”, después de cuestionarles el por qué no podía besar a su novio.

Ante los hechos, decidió dirigirse al mostrador de la librería, pero el personal le dijo que los encargados de seguridad no eran parte del personal del Fondo de Cultura Económica por lo que desconocían sus nombres y cualquier otro dato.

Por la falta de respuesta por parte del personal de la librería, Hugo optó por interponer su queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación a través del portal electrónico de dicho organismo, en espera de poder ratificarla en los próximos días, pues espera que “los hechos no se queden así, se investigue y haya alguna acción”.

“Desde hace muchos años acudo a las librerías del Fondo de Cultura, sobretodo la Rosario Castellanos, y nunca me había ocurrido nada”, argumentó el maestrante en comunicación, para quien los hechos son sumamente “raros”   porque “no estábamos intentando robar un libro ni quitándoles hojas, sino únicamente  dándonos un beso”.

3 Comments

Arturo Reyes

Este relato, bastante malito por cierto, no le encuentro el objeto, si querían hacer ver mal al FCE, pues dudo que lo logren, una institución con más de 8 décadas no puede ser exhibida de esta forma. Por otra parte perdón pero yo nunca iría a una librería a otra cosa que no sea a buscar o comprar libros, así que por favor díganle a Hugo que él y su “actitud” de sentirse víctima solo ayuda a remarcar el estereotipo del “marica” que se siente violentado en sus derechos y como una “loca” exibicionista requiere de atención, remarcando así el estereotipo. D.P. Soy gay de 40 años de edad y me siento incómodo con esta publicación, sólo demuestra que los “gay” millenials nos hacen ver mal a los demás

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Luis Esteban Baeza

Es importante que se denuncie, de esa manera se sentará un precedente. Muy atinado tu proceder, gracias por denunciar. Un abrazo solidario

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