Leonardo Bastida Aguilar

Partiendo de la premisa que “el arte es un cáliz que nos puede servir para sintetizar lo que hay a nuestro alrededor, mirarlo de otro modo e invitar a actuar a la sociedad para cambiar la situación de las cosas”, Juan José Zamarrón presentó un compendio de pinturas de su autoría realizadas durante los últimos 30 años bajo el hilo conductor de diferentes movilizaciones sociales y momentos en los que la sociedad civil ha tomado un papel preponderante en la solución de conflictos.

Bajo el título, “Invitación a la fiesta que 20 años no es nada”, la muestra, actualmente instalada en el lobby del Palacio Legislativo de San Lázaro, busca que quienes la vean hagan memoria de los acontecimientos mostrados en las diferentes pinturas que conforman la exposición como las explosiones de gas, en San Juanico, en 1984 , y la de los ductos de gasolina, en Guadalajara, Jalisco, en la década de los 90; el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994; la situación del VIH/sida antes de la aparición de los medicamentos antirretrovirales, entre otros.

Promovida por el colectivo Derechos Humanos + Cultura, la exposición llega a su tercera sede, tras haber estado en la estación de metro Tacubaya por tres meses y el la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México durante el pasado diciembre, para continuar incitando a las y los visitantes de la misma a reflexionar sobre cuestiones como que  los derechos de las personas LGBT+ quieran ser sometidos a votación a pesar de que ya han sido garantizado por diferentes leyes con el respaldo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Al respecto, la secretaria nacional de Derechos Humanos de Movimiento Ciudadano, Laura Hernández García, comentó que la obra de Zamarrón es una muestra de que a pesar de que han surgido diferentes iniciativas sociales en las últimas décadas, aún persiste una desigualdad de derechos por lo que parte de las opciones de cambio provienen desde las personas mismas.

Derechos humanos + cultura es un colectivo  que trata de llevar al arte a la calle y a los espacios públicos, para que a partir de la combinación  entre cultura, educación y arte, las personas se sensibilicen en el tema de derechos humanos. Además de conjuntar a una serie de abogados de diferentes partes del país, quienes apoyan en asesorías a las personas que la requieran cuando sus derechos humanos han sido menoscabados.

El itinerario de “Invitación a la fiesta que 20 años no es nada” continuará por algunas instituciones de educación superior como la Universidad Iberoamericana y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, pues uno de sus objetivos primordiales es llegar al mayor número de jóvenes posibles. De igual manera, se espera que durante el segundo semestre del año llegue a otras partes de la República Mexicana a fin de continuar llamando a una “resistencia social pacífica”.