Los
tratamientos antirretrovirales contra el VIH han representado un gran
avance en el control de la infección. Hace unos pocos años
parecía que lo único que lograba la medicación
era retardar el proceso de la infección, pero hoy los fármacos
permiten un control real de la infección –siempre y cuando
se tomen a tiempo y adecuadamente- y, con ello, una vida saludable.
¿Cuándo empezar el tratamiento antirretroviral?
Todos los que vivimos con VIH alguna vez enfrentamos el dilema de decidir
tomar o no medicamentos antirretrovirales. Junto con este dilema vienen
otros cuestionamientos importantes: ¿a qué médico
debo consultar?, ¿cuál es el mejor momento para iniciar
el tratamiento?, ¿con qué medicamentos debo empezar?, ¿cuánto
tiempo durará su efectividad?, ¿qué pasará si
tengo efectos colaterales adversos?, ¿qué debo hacer si
resulto alérgico a algunos de los medicamentos? y ¿con
qué dinero voy a pagar los medicamentos? Muchas de estas interrogantes
aún no tienen una respuesta concreta; además, la tendencia
de la mayoría de los médicos expertos en VIH/sida es respetar
la decisión del individuo con VIH y esperar a que el paciente
se comprometa a seguir al pie de la letra las indicaciones: ingerir las
dosis exactas en los horarios señalados y respetar las restricciones
alimenticias. También es importante que cuente con la información
y habilidades necesarias para contrarrestar los posibles efectos colaterales
adversos.
Sin embargo, la pregunta más importante es: ¿cuándo
empezar el tratamiento? De acuerdo con las Guías Federales de
Tratamiento Antirretroviral (de Estados Unidos), los beneficios de empezar
el tratamiento en fases tempranas podrían ser: reducir la cantidad
del virus en la sangre; disminuir la velocidad de progresión de
la enfermedad al mismo tiempo que reducir las posibilidades de mutaciones
del virus que le podrían conferir resistencia a los medicamentos;
prolongar la vida;. reducir la posibilidad de aparición de efectos
tóxicos de los medicamentos; prevenir el daño progresivo
al sistema inmune y conducir a su reconstitución y posiblemente
reducir las probabilidades de transmisión del virus a otras personas
(no confirmado científicamente). En cuanto a los riesgos, las
mismas guías consideran los siguientes: reducción de la
calidad de vida debido a los efectos colaterales (náusea, diarrea,
nefrolitiasis, toxicidad en el sistema nervioso central); desarrollo
de resistencia del virus a los medicamentos; transmisión de un
virus resistente a otras personas; reducción de futuras opciones
de tratamiento por resistencia cruzada y el riesgo de efectos colaterales
adversos de largo plazo (hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia, síndromes
de redistribución de grasa corporal, diabetes mellitus, osteoporosis
y toxicidad mitocondrial).
Las Guías recomiendan tratamiento antirretroviral a pacientes
sintomáticos, pacientes en fase de infección primaria (recientemente
infectados) y pacientes asintomáticos con conteos de CD4 menores
de 350 y carga viral de más de 30 mil copias/ml. Un factor de éxito
es atenderse con un médico experto en este campo. Antes de tomar
la decisión de iniciar un tratamiento, investiga a través
de las organizaciones con trabajo en VIH/sida las opciones con que cuenta
tu ciudad, y solicita orientación y apoyo en las mismas.
Pero lo más importante es que la persona con VIH tome un papel
pro-activo en su tratamiento, pues si bien es cierto que los quince medicamentos
con los que actualmente se cuenta han traído una visión
más esperanzadora del VIH/sida, éstos no funcionarán
si no se siguen fielmente las indicaciones. La falta de adherencia a
los tratamientos es una realidad y una de sus consecuencias es que el
VIH se torna resistente a los efectos de los medicamentos. Es igualmente
imprescindible que la persona con VIH modifique su estilo de vida, de
tal manera que lo más importante sea su salud; para ello debe
cuidar su estado nutricional, emocional y físico. La frase "quererse
mucho a sí mismo" toma un significado crucial en la vida
de las personas con VIH, por lo que deben desecharse los sentimientos
de vergüenza y culpa. La infección por VIH tiene un riesgo
universal, es decir, puede ocurrirle a cualquiera, desafortunadamente
la vulnerabilidad más acentuada ocurre en aquellas poblaciones
que no perciben el riesgo, en quienes no cuentan con información
objetiva acerca de este problema de salud pública, en personas
que consideran no tener control sobre su cuerpo, en adictos a drogas
y en quienes se resisten a creer que estamos viviendo la epidemia más
grande en la historia de la humanidad.
(Tomado de Letra S número 78, enero de 2003)
Declaración de los derechos de las personas en experimentación
En México son múltiples los protocolos de investigación
en instituciones de salud que utilizan a pacientes seropositivos al VIH
como sujetos de prueba para determinar el comportamiento de un fármaco
o una terapia. Es importante para quien vive con VIH/sida conocer los
riesgos, derechos y responsabilidades que significa colaborar con alguna
de estas investigaciones. De acuerdo con el la declaración elaborada
por el Comité de Bioética del Centro de Investigación
en Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias,
el paciente en experimentación tiene derecho a:
- Que
me expliquen de que se trata el estudio y que están tratando
de encontrar. Es decir debo saber con todos los detalles los objetivos
de investigación.
- Que
me digan exactamente que me sucederá si participo en un
estudio de investigación.
- Que
me expliquen si alguno de los procedimientos, medicamentos o dispositivos
que se empelaran en la investigación son diferentes de los
que se usan en la práctica médica rutinaria. Si son
diferentes, debo saber con exactitud en que consisten las diferencias.
- Que
me describan con precisión, y de manera que yo lo entienda
bien, la frecuencia y la importancia de los riesgos a los que seré sometido
y de los efectos adversos o molestias de las cosas que me ocurrirán
por los propósitos de investigación
- Que
me digan si yo puedo esperar algún beneficio de mi participación
y, si así fuera, cual sería el beneficio.
- Que
me expliquen otras opciones que yo tengo y como esas opciones pueden
ser mejores, iguales o peores que las de este estudio.
- que
me permitan hacer cualquier pregunta que se me ocurra con respecto
al estudio tanto antes de dar mi consentimiento para participar,
como durante el curso del estudio (si decido participar).
- Que
me digan qué tipos de tratamientos están disponibles
para mí, en el caso de presentarse alguna complicación.
- Puedo
negarme a participar en todo o, si decido participar, puedo cambiar
mi decisión acerca de mi participación después
de que se haya comenzado el estudio. Esta decisión no afectará mis
derechos para recibir atención médica que yo recibiría
si no estuviera en el estudio.
- Debo
recibir una copia del documento o forma escrita de mi consentimiento
para participar en esta investigación.
Debo ser libre de presiones cuando esté considerando tomar la
decisión de participar o no en el estudio.

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Glosario
de términos sobre VIH/sida y medicación antirretroviral
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