América Luna Martínez*

Metepec, Estado de México a 24 de octubre de 2017

Se me ha encomendado la feliz tarea de presentar ante ustedes  el número 6 de la Revista de Estudios de Antropología sexual, editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y, al transitar por sus páginas ha sido inevitable hacer un viaje al pasado reciente, para evocar anécdotas varias sobre lo que anuncia el título de esta intervención, “nuestros usos y costumbres sexuales”.

Invocando uno de los axiomas más lúcidos del feminismo que postula que “lo personal es político”, permítanme compartirles que en la lejanía de los años 80, cuando un grupo de profesoras de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México (Campus Toluca), nos dimos a la tarea de comenzar a difundir los temas y problemas de las mujeres, organizamos una conferencia acerca de la sexualidad femenina, al final de la cual invitamos al numeroso auditorio a plantear algunas dudas sobre lo ahí expuesto. Nadie se animó a levantar la mano para preguntar de viva voz, en cambio cuando circulamos algunas hojas para que, desde el anonimato pudieran hacer algún  cuestionamiento, la respuesta fue copiosa. Una de las preguntas que seleccionó la expositora, fue la siguiente: “¿Es cierto que puedo quedar embarazada, si me dan un beso de lengua?” Nadie rio, pues tod@s tenían una gran vergüenza de que en un auditorio universitario por primera vez, se hablara de “ESAS cosas”.

Desde los movimientos contraculturales de los años sesenta, “esas cosas”, esos temas fueron desdibujando su carga pecaminosa y tabuada gracias a la vigorosa presencia del feminismo como movimiento político transformador y desde luego en la academia. De ahí que tengamos buenos motivos para festejar la publicación del número 6 de una revista que se ha dado a la tarea de recopilar estudios y reflexiones académicas sobre nuestras percepciones acerca de los pesares y alegrías que se desatan cuando nuestros cuerpos y sus deseos irrumpen en el caudaloso río que es la vida. Entremos en materia.

A pesares y alegrías se enfrentan las mujeres de un pueblito de Veracruz, llamado “Chuniapan de arriba”, cuando deciden arriesgarse a ejercer su sexualidad por fuera de la institución matrimonial. Tales son las vicisitudes que registra  Rocío Ochoa García de la Universidad Veracruzana, en el artículo “Sexualidad femenina y transgresión: apropiación del cuerpo”. A través de una investigación directa y participante, la antropóloga logra un notable acercamiento a la intimidad de un grupo de mujeres, por lo general casadas, quienes transgreden el ser y deber ser femenino, que restringe la sexualidad de las mujeres a fines procreativos.

En la convivencia cotidiana con sus informantes, Rocío Ochoa rescata los dilemas a los que se enfrentan las esposas de los migrantes, para cumplir o no con el mandato de castidad a que su comunidad las impele. Algunas de estas mujeres, ya por su juventud o por su “alto” temperamento (según las describen algunas entrevistadas) rompen sus votos conyugales y se involucran con otros hombres. Tales relaciones prohibidas, se descubren por que la mujer se embaraza y su “falta” se hace pública con los consecuentes y drásticos castigos. Por ejemplo, la investigadora expone que además de calificarlas de “traidoras”, “fáciles”, “locas”, algunas les son quitados sus hijos y expulsadas de su comunidad.

Sin embargo, hay otras que se las ingenian para mantener relaciones extraconyugales con la mayor discreción para no poner en peligro su reputación de mujeres casadas y evitar cualquiera de los castigos descritos.

Entre los destacables méritos de este trabajo etnográfico, es descubrirnos el interés de las mujeres en ejercer una sexualidad “recreativa”, y cómo esto les permite, en algunos casos, lograr cierta autonomía.

También entre pesares y alegrías transcurren las experiencias sexuales de los estudiantes de instituciones de educación superior como la UNAM y la BUAP (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). Tal es el artículo de Luis Fernando Gutiérrez Domínguez, intitulado: “Cambio y continuidad en el análisis de prácticas y representaciones de sexualidad entre estudiantes de dos universidades públicas mexicanas”. Previa a la presentación de los resultados de sus encuestas y entrevistas, el investigador, realiza un importante recorrido teórico en el cual destaca la emergencia de los estudios de las sexualidades humanas más allá de los discursos médico y biológico.

Luis Fernando Gutiérrez Domínguez reconoce que desde el siglo XIX hubo un interés de ciertos pensadores para abordar los temas sexuales y sus relaciones con la cultura. Por supuesto que el autor refiere la importancia del feminismo en desarrollos conceptuales que ahora nos permiten abordar con más fortuna los usos y costumbres sexuales. De esta manera con el apoyo de Bordieu (y su categoría de Habitus), Connell (orden genérico), Scott (perspectiva de género) Gutiérrez Domínguez se acerca a una población universitaria de distintos lugares y en distintos momentos para conocer un poco de sus percepciones y prácticas erótico afectivas.

Los datos obtenidos por el autor describen una realidad compleja y ambivalente. Es lamentable que en el artículo que se comenta, no se hubieran reportado las opiniones, creencias y experiencias de est@s jóvenes acerca de la bisexualidad, la homosexualidad.

Rabia, dolor,  pesar causa  el tráfico y esclavización de mujeres. Por fortuna, un haz de luz representan trabajos como el de Óscar Montiel Torres (Premio a la mejor tesis doctoral otorgado por la Cátedra Extraordinaria Trata de personas), quien en  “La estructura  básica de la explotación sexual. Propuesta de modelo teórico”. Nos presenta una guía puntual acerca de la “metodología” que emplean los padrotes rurales del sur de Tlaxcala para someter y enganchar a jóvenes pobres en el negocio de la prostitución.

Destaca en este trabajo, la recopilación de testimonios del modus operandi de los explotadores, así como las narraciones de las esclavas sexuales entrevistadas, a partir de las cuales es posible advertir que son mujeres muy jóvenes, a veces casi niñas, pertenecientes a familias de bajos recursos, con limitada educación y carencias afectivas importantes, quienes son las más propensas a esta explotación.

Conviene destacar el interés de este autor, quien ha dedicado su trayectoria profesional al problema de la trata, en continuar en esta línea de investigación, con el objetivo de coadyuvar al diseño de políticas públicas que permitan la prevención, atención, sanción y erradicación de esta práctica depredadora.

Uno de los puntos de partida en los estudios sobre género y desde luego sobre las sexualidades, es la publicación del libro  El segundo sexo de Simone de Beauvoir, quien a través de formular “la mujer no nace, llega una a serlo”, inició una de las revoluciones epistemológicas más importantes del siglo XX. En esa línea de pensamiento incursiona Hortencia Moreno Esparza, quien en “La sexualidad reproductiva como paradigma epistemológico”, hace eco de los cuestionamientos que desde el feminismo nos planteamos, entre muchos interrogantes: ¿Cómo llegamos a pensar como pensamos? ¿Cómo llegamos a pensar como pensamos acerca del cuerpo, sus deseos, sus prácticas y placeres?

La autora parte de los postulados de Thomas Kuhn, quien a partir de su texto clásico “La estructura de las revoluciones científicas” (1962), ofrece una interesante interpretación acerca de los cambios que se dan en los paradigmas (entendidos como modelos de interpretación de determinada realidad) y las transformaciones que provocan. Tal es el caso del feminismo, cuyas audacias teóricas y filosóficas nos han permitido pensar el mundo y pensarnos a nosotras/os mismas/os de otra manera.

En su desarrollo argumental para mostrarnos cómo la sexualidad reproductiva es un modelo de interpretación que postula y mantiene un cierto orden de cosas, en este caso el patriarcado, la autora recurre también a las reflexiones de Michel Foucault, para quien la modernidad ha conculcado los placeres y expresiones de los cuerpos en pos de la disciplina como fundamento de la industrialización.

Por supuesto que en el cuestionamiento al paradigma de la sexualidad reproductiva como expresión particularmente controladora de los cuerpos de las mujeres, no pueden faltar las aportaciones de Butler, Preciado, Wittig, para quienes:

[…] la heterosexualidad y el sistema binario de la diferencia sexual –sobre el que se basa – son compulsivos y, al mismo tiempo, demuestran ser permanentemente inestables. Para esta propuesta conceptual, la heterosexualidad es un ideal, una “ficción regulativa”. (Moreno, 39).

Asimismo, Beatriz Moreno nos ofrece en su artículo una rigurosa reflexión sobre los vínculos entre el posfeminismo y el pensamiento queer.

En este ejercicio de cuestionarnos quiénes somos, no podía faltar la reflexión en torno a la maternidad y la identidad femenina. Tal es el eje temático del artículo de Karent Janinne Pedroza Aguilar quien escribió: “Re-pensando la maternidad una propuesta feminista desde una perspectiva psicoanalítica”, donde la autora pone de manifiesto la milenaria estrategia patriarcal de identificar el ser y deber ser de las mujeres con la maternidad.

Pedroza Aguilar retoma la categoría de “cautiverio” formulada por Marcela Lagarde, para enfatizar cómo la maternidad ha sido un dispositivo de control de la sexualidad de las mujeres. De igual manera, la autora destaca la aportación de Beauvoir, quien deconstruye la idea de la condición femenina como algo inmutable. De esta manera, cuando la filósofa francesa nos ofrece la posibilidad de pensarnos como seres en construcción, las ideas acerca de la maternidad se transforman.

Ya la propia emblemática autora, en su clásico El segundo sexo, hace una serie de cuestionamientos a algunos “padres” del pensamiento occidental moderno, como Marx y Freud. Es el interés de Pedroza Aguilar establecer un diálogo con los postulados freudianos acerca de la sexualidad y los cuerpos de las mujeres.

En este alegato, son de gran valía las aportaciones de investigadores como Thomas Laqueur acerca de la historia del cuerpo, lo que permite a la autora, en coincidencia con las reflexiones de Beatriz Córdova, concluir como dentro de la modernidad, y en este caso con las aportaciones de Freud, se conformó un paradigma de la sexualidad reproductiva dirigido al control de las mujeres.

En estos últimos cincuenta años de intenso y deslumbrante desarrollo de los estudios de género y del pensamiento queer, son indispensables las aportaciones de Teresa de Lauretis, cuya formulación de las tecnologías de género, nos permiten, (entre otras posibilidades) un rico acercamiento la compleja cultura de masas. Pues si como ha dicho De Lauretis, “el género se construye en su representación”, vale detenernos en lo que política y socialmente se juega en los discursos que permean el cine, los cómics o en las diversas plataformas digitales.

Precisamente, estas inquietudes se traslucen en el trabajo: “Pornografía, pedagogía y pospornografía en internet: teoría de género en dos videos” presentado por Loreto Fabiola Tenorio Pangui, quien a partir del estudio de dos videos pornográficos,  uno profesional y otro amateur, disponibles en la internet, suscribe algunos postulados de Beatriz Preciado, para quien la pornografía es un ‘tipo’ de pedagogía de las relaciones sexuales plagada de estereotipos y por tanto reproductora de complicadas relaciones de poder.

En esta era de posfeminismos y teoría queer, Fabiola Tenorio concluye que: “La sexualidad no tiene por qué estar esterotipada en torno a ciertos órganos, cuerpos, deseos y prácticas. La sexualidad es un campo que se debe democratizar, disfrutar sin culpa, sin miedo a no coincidir con lo que señala la ley social” (Tenorio, 115).

Siguiendo con el tema de la pornografía, Laia Folguera y Climent Formoso Araujo, nos presentan una interesante investigación realizada en Barcelona, acerca de un grupo de varones de mediana edad, descritos adicionalmente como “padres heterosexuales”, quienes en determinado momento conformaron un espacio virtual, cuya finalidad era compartir videos, fotografías y textos, para estimular la erotización del deseo compartido en la red.

Cabe resaltar que la dinámica emprendida por este grupo, permitió a los investigadores  reflexionar en torno a la construcción y reproducción no sólo de lo que ellos llaman  “imaginarios sexo-coitales”, sino acerca de la propia construcción y reafirmación de una masculinidad hegemónica, sustentada en diversos estereotipos que perpetúan las asimetrías del sistema sexo-género.

Los pequeños libros de historietas eróticas que pululan en los puestos de periódicos de ciudades y pueblos mexicanos, y que debido a sus bajos costos (algunas de las más de cien historietas como “sangre caliente”, “mudanceros” y muchos otros títulos) llegan a alcanzar un tiraje de cerca de 30 millones de ejemplares mensuales, lo cual permite, una efectiva reproducción de imaginarios misóginos. Esta es la tarea que ha desarrollado José Gamboa Cetina en “La representación social de la sexualidad femenina en los cómics eróticos mexicanos”.

El estudio sistemático de algunas de estas populares historietas (alrededor de 100) permite al autor establecer cómo el tipo de representaciones de los cuerpos de las mujeres, reducidos a meros objetos de satisfacción masculina tiene una relación directa con los discursos sexistas y misóginos, que tienen su correlato en la reafirmación de una masculinidad hegemónica aún en los consumidores por lo general provenientes de sectores de escasos recursos económicos.

Una de las conclusiones más relevantes, tiene que ver con el hecho de que la construcción-representación de las mujeres, como perversas, malvadas, traidoras, lujuriosas, justifica que sean castigadas, sometidas, controladas. En suma, es uno de los sustratos ideológicos y sociales de la extendida violencia contra las mujeres.

Sería urgente, instalar un observatorio de medios de comunicación que se comprometiera en eliminar la violencia simbólica con su carga sexista y homofóbica que padecemos en nuestras pantallas y demás dispositivos electrónicos.

Dentro de esta incursión sobre las representaciones femeninas en los medios masivos de comunicación, resulta igualmente valioso el trabajo presentado por Ximena Batista Ordaz, quien en su colaboración: “Acariciando terciopelo. Breve reseña del cuerpo y la sexualidad lésbica en el cine y la literatura”, se da a la tarea de dar una visión panorámica, acerca de las representaciones de las lesbianas en el cine y la literatura de diversas épocas, poniendo especial atención en las producciones cinematográficas y literarias estadounidense y europeas.

Destaca el material fotográfico que ilustra el artículo, donde aparecen otrora famosas actrices como Greta Garbo y Marlene Dietrich.

Siguiendo esta línea de investigación de las representaciones/construcciones sexo-genéricas en los massmedia, se presenta el artículo de Miguel García: “Ser positivo. SIDA: Ciencia y cultural. Notas para una soberanía cultural en Monterrey”, en el que podemos conocer la importancia de la publicación de la revista SER POSITIVO. SIDA: CIENCIA Y CULTURA, producto del trabajo comprometido de dos organizaciones: Movimiento abrazo y Comité Ciudadano de Lucha contra el SIDA.

El autor da cuenta de los frutos alcanzados por estas dos organizaciones, comprometidas en la lucha por la equidad de género, la diversidad sexual, y los derechos sexuales y reproductivos, uno de los cuales fue sin duda, la publicación de la revista regiomontana.

El artículo se estructura en cuatro secciones. La primera se dedica a señalar las características generales de la revista. Y las demás ponen atención a cómo la revista se abocó a reflexionar en la importancia de repensar las concepciones de cuerpo, salud-enfermedad, placer-poder-saber en el contexto de la emergencia del sida. Asimismo cabe señalar que el proyecto editorial estudiado logró una resignificación de la condición de seropositividad, entre la  comunidad gay a la cual la revista estaba dirigida.

El último apartado del número 6 la Revista, nos ofrece las reseñas bibliográficas de tres interesantes libros: 1. De la autoría de Annick Prieur y publicado en 2008, La casa de la Mema. Travestis, locas y machos, es un importante texto que comenta Leonardo Bastida quien describe la experiencia comunitaria de un grupo de disidentes sexuales que habitaban en Ciudad Nezahualcoyótl a fines de la década de los ochenta y principios de los noventa, quienes se enfrentaron a la discriminación homofóbica y a la emergencia del sida.

También se presentan los comentarios de Nelly Estrada acerca del libro colectivo: Diversidad sexual. Niños, niñas y adolescentes (2014) de las compiladoras Yesenia Peña y Lilia Hernández. Los veinte artículos compilados en libro dan cuenta de la complejidad de la experiencia vivida por infantes y jóvenes en torno a su sexualidad. Las/os autores de este libro abordan el tema de los derechos humanos, la violencia y las diversas expresiones sexuales de estos grupos etarios.

En 2013, Héctor Domínguez publicó el libro De la sensualidad a la violencia de género. La modernidad y la nación en las representaciones de la masculinidad en el México contemporáneo, cuya reseña es presentada por Miguel Hernández. En el libro se desataca el papel del cine y la literatura en la construcción de la masculinidad.

La lectura del número 6 de la REVISTA DE ESTUDIOS DE ANTROPOLOGÍA SEXUAL,  nos conmina a pensarnos de maneras distintas, a emprender estudios, tesis, investigaciones a partir de los cuales podamos diseñar comunidades y países donde la violencia contra las mujeres, los hombres, las niñas, los niños, las agresiones contra las personas por su color, su edad, sus preferencias eróticas, la depredación contra la vida toda, no sea más que un amarga y superada etapa de nuestra historia.

*Doctora en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana, profesora e investigadora de tiempo completo de la Facultad de Humanidades de la UAEMéx.