Redacción

Ciudad de México a 2 de marzo de 2018

En América Latina y El Caribe, un 15 por ciento de todos los embarazos ocurre en adolescentes menores de 20 años, dos millones de niños nacen de madres con edades entre los 15 y los 19 años y hay 66.5 nacimientos por cada mil niñas de entre 15 y 19 años, cifras que están sólo por debajo de las de África Subsahariana señaló la Organización Panamericana de la Salud (OPS) tras dar a conocer el informe Acelerar el progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y El Caribe, elaborado en conjunto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

De acuerdo con la investigación, aunque en los últimos 30 años en América Latina y el Caribe la fecundidad total –es decir, el número de hijos por mujer- ha disminuido, las tasas de fecundidad en las adolescentes se han reducido ligeramente, es la única región del mundo con una tendencia ascendente de embarazos en adolescentes menores de 15 años.

Al respecto, Carissa F. Etienne, directora de la OPS, comentó que  “las tasas de fertilidad en adolescentes siguen siendo altas. Afectan principalmente a las poblaciones que viven en condiciones de vulnerabilidad y muestran las desigualdades entre y dentro de los países. El embarazo en la adolescencia puede tener un profundo efecto en la salud de las niñas durante su curso de vida”.

La especialista añadió que el embarazo adolescente “no sólo obstaculiza su desarrollo psicosocial, sino que se asocia con resultados deficientes en la salud y con un mayor riesgo de muerte materna. Además, sus hijos están en mayor riesgo de tener una salud más débil y caer en la pobreza”.

Sobre la mortalidad materna, en América Latina, durante 2014,  fallecieron cerca de 1900 adolescentes y jóvenes como resultado de problemas de salud durante el embarazo, el parto y el posparto, situación que muestra que esta es una de las principales causas de muerte en las adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años.

Por su parte, Esteban Caballero, director regional de  UNFPA para América Latina y el Caribe, mencionó que “la falta de información y el acceso restringido a una educación sexual integral y a servicios de salud sexual y reproductiva adecuados tienen una relación directa con el embarazo adolescente, sumado a que muchos de esos embarazos no son una elección deliberada, sino la causa, por ejemplo, de una relación de abuso”.

Al respecto, el informe mostró que en algunos países las niñas adolescentes sin educación o con sólo educación primaria tienen cuatro veces más posibilidad de quedar embarazadas que adolescentes con educación secundaria o terciaria. De igual manera, las niñas indígenas, en particular en áreas rurales, también tienen una mayor probabilidad de tener un embarazo a temprana edad y menor acceso a la educación.

En este rubro, Marita Perceval, directora regional de UNICEF, indicó que  “muchas niñas y adolescentes tienen que abandonar la escuela debido a un embarazo, lo que tiene un impacto a largo plazo en las oportunidades de completar su educación e incorporarse en el mercado laboral, así como participar en la vida pública y política”.

Soluciones

El documento plantea una serie de recomendaciones para reducir el embarazo adolescente, que involucran desde acciones para generar leyes y normas, hasta trabajos de educación a nivel individual, familiar y comunitario.

Entre ellas destaca la promoción de medidas y normas que prohíban el matrimonio infantil y las uniones tempranas antes de los 18 años; el apoyo a programas de prevención de embarazo basados en la evidencia que involucren a varios sectores y que apunten a trabajar con los grupos más vulnerables; el aumento al uso de anticonceptivos; la prevención de relaciones sexuales bajo coacción; la reducción de la interrupción de embarazos en condiciones peligrosas; el aumento del uso de la atención calificada antes, durante y después del parto; la inclusión de las jóvenes en el diseño e implementación de los programas de prevención de embarazo adolescente y la creación y manutención de un entorno favorable para la igualdad entre sexos y la salud y los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes.

Además, el  informe resaltó la necesidad de cubrir la necesidad insatisfecha de anticonceptivos modernos en las adolescentes de 15 a 19 años, lo cual  permitiría evitar cada año 2.1 millones de nacimientos no planificados; 3.2 millones de abortos y cinco mil 600 muertes maternas al año.

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