Redacción NotieSe

Ciudad de México a 30 de marzo de 2018

A “Jacinta” la insultaron quienes la empleaban en su hogar, le negaban el derecho de acudir al médico cuando se enfermaba, únicamente comía lo que sobraba en casa -nunca lo mismo que sus empleadores o empleadoras-, además, intentaron argumentar que les robaba. Esta situación la vivió durante siete años hasta que acudió al Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred), donde tras realizar diversas audiencias conciliatorias, se logró reparar el daño a la víctima y alcanzar justicia por estos hechos discriminatorios.

Alrededor de 2.3 millones de personas se dedican al trabajo del hogar remunerado en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La mayoría de ellas, 90 por ciento en realidad, son mujeres y enfrentan obstáculos, como advierte el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que asegura, por la naturaleza del empleo y la construcción cultural de que no es una “ocupación real”, sino parte de las actividades “normales” o “naturales” de las mujeres, las trabajadoras del hogar son un sector particularmente invisible y estigmatizado.

Otros datos compilados por el Consejo advierten que el promedio de escolaridad de los hombres  dedicados al trabajo del hogar es de ocho años mientras que el de las mujeres es de siete. En cuanto a condiciones laborales, tres de cada 10 (29.3 por ciento) de hombres trabajadores del hogar percibe hasta dos salarios mínimos mientras que en el caso de las mujeres la cifra es de cuatro de cada 10.  En contraparte, 83.2 por ciento de los hombres en esta ocupación no tiene acceso a servicios de salud y la proporción entre las mujeres aumenta a 98.1 por ciento.

Estudios realizados por el propio Conapred mostraron que un tercio de las trabajadoras comenzó a trabajar siendo menor de edad; de hecho, una de cada cinco,  lo hizo entre los 10 y los 15 años, edades en las cuales el trabajo es ilegal. Alrededor de 96 por ciento no cuenta con un contrato escrito donde se especifiquen sus actividades y cuatro de cada cinco se emplean en el trabajo doméstico por razones de necesidad económica y por factores asociados a la marginación y la pobreza, como escaso logro educativo y falta de oportunidades.

Entre 2011 y septiembre de 2017, Conapred calificó 25 expedientes como presuntos actos de discriminación hacia personas trabajadoras del hogar: 23 quejas contra particulares y dos contra personas servidoras públicas. Los actos denunciados sucedieron principalmente en el ámbito laboral, casi siempre por la condición social y económica de las denunciantes. En la mayoría de los casos se llegó a un acuerdo entre las partes y se impartieron cursos de igualdad y no discriminación, se pidieron disculpas públicas y se cambiaron los reglamentos internos de condominios.

En el caso del Copred, del año 2013 a la fecha, ha registrado un total de 39 denuncias por presuntas conductas discriminatorias cometidas hacia personas trabajadoras del hogar, en todas ellas se vulneró el derecho al trabajo; de este número, el principal motivo que detona la conducta discriminatoria es su condición social, seguido de la edad y después la condición económica.

Pendientes y reclamos

De acuerdo con los organismos, existe la deuda del Estado mexicano para ratificar el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), mismo que busca mejorar las condiciones laborales de las más de dos millones de personas trabajadoras del hogar que existen en nuestro país y que han vivido en la invisibilidad legal y social por mucho tiempo.

Además de las reformas a la Ley del Seguro Social, que establece que las y los empleadores no tienen obligación de registrar a las trabajadoras del hogar ni de pagar las cuotas correspondientes y la Ley Federal del Trabajo, cuyo contenido sigue siendo altamente discriminatoria y no garantiza un pleno ejercicio de derechos laborales a este sector. Así, es importante que la legislación establezca normas específicas relacionadas a la seguridad social y la salud de las mujeres trabajadoras del hogar.

Para hacer estas exigencias a las instancias correspondientes, se lanzo la campaña Empleo Justo en Casa, en la que se puede firmar para exigir al gobierno ratificar el convenio 189 de la OIT que reconoce los derechos laborales de las empleadas del hogar, entre los que destacan el salario digno, el aguinaldo, las vacaciones, un contrato, y la seguridad social.

Conoce más sobre la campaña en http://empleojustoencasa.org/

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